Intro

Intro

miércoles, 27 de julio de 2011

LIBERAL EMPIRE, BRITISH EMPIRE, MOLOCH EMPIRE (1)


1852, Debate en el Congreso de los Estados Unidos de América.

Discurso del Senador Thaddeus Stevens:

" No es mi intención aquí debatir en profundidad la llamada doctrina del "comercio libre" (free trade). Dicho debate ya ha sido realizado, tanto oralmente como por escrito, con tanta amplitud como para llegar a ser tedioso.

Pero aunque se ha discutido mucho teóricamente, nunca se ha realizado excepto entre tribus bárbaras.

Ninguno de los aquí presentes, ni nadie en general, puede señalar una sola nación altamente civilizada, en comercio y manufacturas, capaz de producir igualmente la materia prima necesaria, que JAMÁS haya adoptado dicha doctrina.

Todas las naciones civilizadas han considerado siempre y en todas partes que la protección de la industria nacional es una de la primeras obligaciones de todo Gobierno.

La experiencia de la humanidad en más de 20 siglos ha mostrado que la protección de las manufacturas domésticas, mediante prohibiciones, tasas y regulaciones comerciales, ha sido siempre, y es , la política verdadera, natural y sabia de todas las naciones.

Inglaterra ha adquirido todo su poder, grandeza y riqueza, PRECISAMENTE A TRAVÉS DE SU ESTRICTA POLÍTICA DE PROTECCIÓN DE LA ECONOMÍA DOMÉSTICA.

Y ahora tenemos que contemplar impávidos cómo PREDICA LA DOCTRINA DEL "COMERCIO LIBRE" A OTROS, a jóvenes naciones! Y, desgraciadamente, no faltan los incautos superficiales que se tragan el anzuelo!

Se suele objetar que las tarifas proteccionistas se establecen para beneficiar a los ricos capitalistas. Pero en realidad este argumento no ha sido utilizado nunca por ningún estadista o escritor relevante de economía política, sino por meros demagogos, que se figuran que son hombres de Estado.

Por tanto, es una cuestión de la mayor importancia, si es que deseamos que esta nación llegue a producir lo suficiente para sus necesidades, y llegar también a exportar sus manufacturas.

Y, ciertamente, sin ningún género de dudas, bajo el sistema propuesto por los abogados del "libre comercio" jamás lo logrará."





martes, 26 de julio de 2011

UNA DIVERTIDA APORÍA MONETARIA


Amaneció un bello día en la Aldea de Asterix.

En aquellos días dicha aldea tenía un sistema monetario "autometalista", como diría el viejo profesor Knapp. Su dinero era oro al peso, tuviera la forma que tuviera. Oro a secas, como diría un castizo.

El dueño de la mina, Orix de Platix, tras desayunar y dar un beso a su mujer, se pasó por la mina y cogió unos cuantos saquitos con oro y se fue dando un tranquilo paseo al centro del pueblo, para hacer sus compras del día ("no te olvides de recoger el casco nuevo", le dijo su mujer).

Tras hacer las compras que necesitaba, para lo cual gastó dos saquitos de oro, cogió el resto - diez sacos, la producción del día anterior había sido de doce sacos en total - , y se fue a casa de Orfebrix , el joyero y orfebre del lugar, para venderle la producción del día.

"Buenos días, Orfebrix. Buenos días, Orix".

- Vengo a venderte el oro que produje ayer.

- ¿Cúanto quieres por tu oro?, preguntó Orfebrix.

-Pues, como te vendo diez sacos de oro, quiero a cambio... diez sacos de oro! Orix se quedó de piedra. ¿Para qué diablos iba a hacer semejante permuta inútil, de dinero por dinero, de oro por oro, salvo para sudar un poco?, pensó Orix.

Y luego pensó más todavía: "Bueno, podría pedirle a cambio unas figuritas y anillos de esos tan bonitos que hace.

Pero luego lo pensó mejor, algo no encajaba.

"Pero si yo no quiero esas figuritas para nada, tenemos la casa llena, y a mi mujer no le gustan los anillos. Y no me voy a poner a dar vueltas por el pueblo luego, horas y horas, hasta que alguien las quiera a cambio de mis compras del día. Además, Orfebrix las vende en el centro del pueblo, en su bonita tienda, de modo que no tendría más remedio que venderlas más baratas, y saldría perdiendo. En cambio, mis saquitos de oro me los aceptan en todas partes, y puedo comprar todo lo que necesito con ellos."

Pero Orfebrix también se había puesto a pensar.

Y pensaba: "Yo necesito el oro de Orix para hacer mis figuras y anillos. Pero es completamente absurdo que le entregue los mismos sacos de oro que viene a venderme.Y, claro, mi querido Orix no va a querer mi mula, ni mi carretilla, ni la capa que traje de Lutecia, y lo peor de todo, tampoco puedo darle a cambio algunas de mis figuras (suponiendo que nos pongamos de acuerdo en cúantas le parecen bien a cambio de sus diez sacos de oro ), porque él no se dedica a venderlas como yo, y no le servirían para hacer sus compras.

Ambos quedaron paralizados de estupor, tanto, que cuando cayó la noche unas horas más tarde, seguían inmóviles, uno frente al otro, sin saber qué hacer.


¿Cómo podríamos ayudarles?

.

miércoles, 20 de julio de 2011

DINERO CON "VALOR INTRÍNSECO"



Uno de los mantras con los cuales los "banqueros" - es decir, aquellos que con fraude y violencia usurpan particularmente y detentan injustamente en su beneficio particular la primera institución de toda nación, la potestad de emisión monetaria - han logrado desde siempre engañar a las poblaciones sobre las que ejercen su rapiña, es que hay algo así como un dinero con "valor intrínseco", dinero, cómo no, hecho de oro - nada de rubíes, diamantes ni perlas- frente al dinero de "papel", que, se supone, carece de ese misterioso "valor intrínseco".

Semejante sandez, como todas las grandes sandeces sobre las que se edifican las tiranías, logra su efecto a base de la repetición incesante y la descalificación sistemática de todos los que se atreven a cuestionarla, esto es, mediante la mecánica habitual de la propaganda, difundida desde el colegio a la universidad, desde el periódico de gran tirada al discurso político y desde el informe laboral interno al gran estudio económico.

Porque, ¿qué diablos se supone que quieren decir?

Sin duda una vaca tiene "valor intrínseco", y la comida, la casa y el vestido. (Siempre y cuando no hilemos muy fino con la expresión, ya que esas cosas nos son útiles a NOSOTROS, la utilidad de una cosa no está en sus átomos, sino en la que le otorgamos nosotros los hombres).

Pero, admitamos que, efectivamente, esas cosas tienen "valor intrínseco", algo así como decir "si una silla tiene sólo tres patas no me sirve para nada", luego la "utilidad o valor" de la silla depende de su forma y sustancia como objeto. Bien. Admitámoslo.

Así pues, la vaca sirve para comer, para sacarle la leche y para usar su piel. El pan, para comer. La tela, para hacer vestidos, etc.

Y ¿para qué sirven y han servido siempre los metales preciosos, el oro y la plata? Pues, simplemente, para hacer adornos y figuras de arte (de forma eminente, arte religioso). No sé si los dentistas lo siguen usando para hacer muelas falsas, pero si es así, pues otra utilidad que tiene.

Porque, aunque muchos lo ignoran, - y algunos fingen ignorarlo- la "monetización" del oro en la historia:

a) Es muy posterior a su uso como adorno o símbolo religioso.
b) Tomando todas las civilizaciones desde el principio, es claramente minoritario su uso para inscribir los símbolos del dinero frente al barro, el bronce, el cobre, el hierro, el cuero, la plata o el papel.

Y, por otra parte, ¿hay acaso otra institución más útil que el dinero para producir la red de intercambios y colaboraciones que creó , crea y sostiene la llamada civilización?

Por tanto, ¿por qué demonios aquello que una sociedad utiliza como dinero, de la máxima utilidad posible, y por tanto del máximo valor para la misma, TENDRÍA ADEMÁS QUE SER COMESTIBLE, DAR LECHE O SERVIR PARA HACER ADORNOS? Ya tiene su propio "valor intrínseco", ser el medio universal de cambio en esa sociedad, VALOR MUY SUPERIOR AL DE CUALQUIER MERCANCÍA PARTICULAR.

Y, por otra parte, ¿qué clase de ceguera voluntaria o ignorancia absoluta hace exclamar a algunos que "sólo"es papel sin ningún "valor intrínseco"!!!?

El papel es uno de los inventos esenciales de la historia de la humanidad. Pocas cosas son comparables en utilidad para el hombre como el papel.

Desde los albores de la civilización e historia conocida, allá por el 1800-2000 A.C., no se logró de forma satisfactoria el papel hasta que los chinos, hacia el 105 D.C., lo lograron. Antes hubo que pasar por la escritura en piedra, tablillas de barro, conchas, madera, papiro y pergamino hasta lograr ese medio absolutamente maravilloso.

Y, hoy día, en la época del Ordenador, todavía estará con nosotros mucho tiempo, algo sólo comparable en valor para una sociedad a lo que vale el esqueleto, la piel y los músculos para el cuerpo. (El Cerebro sería la palabra misma).

Y, desde luego, decir que el "oro", que sí, es muy bonito y brilla mucho, es más valioso que el papel, muestra la clase de extravagante desvarío que expresa con tanta precisión la Leyenda del Rey Midas, que todos conocemos.

Así que, ¿es acaso más valiosa para la humanidad una sustancia que sólo sirve para hacer adornos - y muelas falsas- que esa maravilla absoluta del papel, soporte de la piedra angular de la vida en sociedad, LA ESCRITURA?

Imaginemos que, antes de la era del Ordenador, unos ultrapoderosos Extraterrestres hubieran descendido sobre la tierra y nos hubieran dicho: "Oh, Humanos pequeñajos, sólo hay una forma de que no os exterminemos completamente: dadnos para siempre , o bien vuestro oro (y cualquier medio de volver a tenerlo) , o bien vuestro papel (y cualquier medio de volver a tenerlo)". ¿ Qué créeis que hubiéramos elegido, pasarnos sin papel o pasarnos sin adornos de oro?

Por tanto, aceptando el uso de esa más bien cursi y capciosa expresión del "valor intrínseco", debe señalarse que el papel es una sustancia infinitamente más valiosa que esas brillantes y frías piedras, ornato habitual de todo aquel que quiere presumir de rico y poderoso.

Y el Ordenador, sustituto del papel, máquina última de la humanidad, prodigio descomunal, es igualmente infinitamente superior a esos tontorrones lingotes que todo necio adora sin saber por qué.

La razón de los propagadores del mantra es otra, claro está, y tiene que ver con la "monetización" de una sustancia CUYOS POSEEDORES Y CONTROLADORES son ellos, los banqueros, monopolio que tienen consolidado desde hace siglos, y que en la antigüedad se sustentó siempre en el comercio de esclavos - para las minas - y el control de las armas y provocación constante de guerras e invasiones - con las que seguir ampliando el botín tanto de esclavos como de metales preciosos.

Porque, pensadlo un poco, si vuestra familia fuera el productor monopolista del ESTAÑO, por ejemplo, ¿no os colocaría de un sólo golpe en la cima del poder y la riqueza que se declarase que el Estaño fuese el Dinero en vuestra nación? (¡Y aún mejor si fuera en todas!)

Y, a aquellos que tropiezan una y otra vez con aquello de que "las mercancías ya tienen unos "ratios" de cambio derivados de la diferente utilidad y escasez que tienen entre sí ", sin duda vuestra familia les diría: "Mejor no te decimos cuanto valía nuestro estaño por Kg. el día antes de ser declarado dinero -y entonces ser aceptado por todos en los intercambios- , y cuanto subió su valor el DÍA DESPUÉS. (Mientras intentaríais ahogar las risas, claro está.)

El ratio de intercambio entre el Dinero de una sociedad, es decir, LA CANTIDAD TOTAL de dinero existente en la misma, y todos los bienes y riquezas de dicha sociedad contra los cuales se cambia, no depende en absoluto del ratio particular de la mercancía que se ha "monetizado" frente a las demás, sino que ÉL, EL DINERO, ESTABLECE ESA PROPORCIÓN ENTRE LAS MERCANCÍAS, expresable en números, en función de su cantidad, la distribución de la misma entre los miembros de dicha sociedad, y la variaciones al alza o a la baja de la cantidad total del mismo en relación con las variaciones en la población y la producción de riquezas y bienes.

El Dinero no es, pues, una mercancía particular, y por ello no debe otorgarse jamás esa cualidad - la de ser dinero- a ninguna mercancía particular.

Ahora que se oyen rumores cada vez más persistentes acerca de la "vuelta del oro", decidme, ¿en cúantas manos creeis que quedará el control sobre el oro?

Porque será, como siempre ha sido, "oro monetizado", es decir, UNA SUSTANCIA CUALQUIERA EN MANOS DE UNOS POCOS - banqueros, por supuesto-, a la que se le ha otorgado poder universal en una sociedad para mediar en todos los intercambios y pagar impuestos por la LEY , esto es, por el consenso de TODOS LOS MIEMBROS DE ESA SOCIEDAD.

Y al obrar de este modo se le está concediendo en exclusiva a dicha mercancía particular de unos pocos, de forma fraudulenta - y absurda para la mayoría-, un valor CREADO POR TODOS, el de ser Dinero, el fundamento primero de todas las instituciones de una nación, la base de su soberanía, prosperidad y libertad.

Y, como siempre ha sucedido, dichos beneficiarios de la estupidez y corrupción de una comunidad, cuando les convenga que aumente la cantidad de dinero y así enriquecerse gratuitamente a costa de todos los demás, si no hay suficiente oro, harán lo que siempre han hecho, emitir certificados de oro - escritos en "nefando papel"-, en cantidades cientos o miles de veces superiores al oro que supuestamente los "respalda". O aún peor, reducirán la producción de oro a placer y nos sumirán a todos en una espantosa deflación hasta que, con un sólo lingote, se compren las vidas de toda una nación de esclavos. Y todo ello en su sólo beneficio y en perjuicio de todos los demás.

A lo largo de la Historia muchas cosas que ya eran útiles para algo, mercancías en suma, se han utilizado como material donde escribir el FIAT NUMMUS que la Ley - es decir, la sociedad toda - , ha grabado sobre ellas y convertido así en Dinero, manteniendo o permitiendo sin embargo que la producción y control de dichas mercancías - oro y plata casi siempre-, PERMANEZCA EN LAS MISMAS MANOS PARTICULARES anteriores a su conversión en el dinero de ese pueblo.

Esto siempre ha sido un error trágico, una trampa para ratones, en la que han caído por ignorancia y venalidad, por corrupción, debilidad, avaricia y estupidez crasa los gobernantes de dichas sociedades.

Porque, al proceder así, inevitablemente se transfiere injustamente a los dueños de una mercancía particular, susceptible de apropiación privada, aquello que se crea POR Y SÓLO EL CONSENSO DE TODOS EXPRESADO EN LA LEY, y cuyo valor representa por tanto todas las riquezas y vidas de esa comunidad, por lo que su emisión y control NO ES NI PUEDE SER SUSCEPTIBLE DE APROPIACIÓN PARTICULAR -como el lenguaje , por ejemplo - .

De este modo, al otorgar a una mercancía particular la cualidad de ser el Dinero de una sociedad, se consuma la mayor de las injusticias y despojo de la mayoría de esa nación en favor de unos pocos usurpadores, que se convierten así en monarcas absolutos de todos, formándose inexorablemente sociedades que, como la nuestra, sólo tienen y han tenido desde 1694, año de la Fundación del Banco de Inglaterra, una única y verdadera constitución política: LA PLUTOCRACIA OLIGÁRQUICA BANCARIA.

.

lunes, 18 de julio de 2011

ORDO MUNDI


"Las Ciudades Estado de Tiro, Micenas y Troya y otras ciudades y estados innumerables de las cuales ni siquiera su nombre ha quedado en la memoria de los hombres, finalmente, con demasiada frecuencia, terminaron en una ruina humeante arrasadas por hombres salvajes, hombres como el portador de la máscara de oro que Heinrich Schlieman descubrió en sus excavaciones en Micenas, y que probablemente se trate de Agamenón descansando en su sueño eterno.

Enterrado con la espada en una mano, este gigante entre los hombres todavía se aferraba en la muerte, como en vida, a esos disco de oro que tan notoriamente eran el único fundamento de su riqueza y poder."

David Astle
The Babylonian Woe
Capítulo III. Per me Dei Regnant

Comentario de John C. Turmel:

" Aunque todos hemos oído que "No podrás llevártelo contigo", quizá esta sea una de las bromas de Dios. Así, mientras contemplamos el alegre vuelo de los pobres que "cruzaron a través del ojo de una aguja", vemos al fondo a los Rothschild de este mundo encadenados por toda la eternidad a sus toneladas de oro.

Y, justo enfrente de ellos, una enorme pantalla de Televisión expondría también eternamente las vidas de los millones de hombres que ellos destrozaron y desgarraron por su codicia usuraria, con todos los sonidos de los infinitos gemidos, sollozos y gritos de agonía cuya vida y felicidad arreabataron para su placer y su orgullo.

Muchas veces me he preguntado qué clase de Infierno tendrá reservado Dios para aquellos usureros o banqueros que entendieron perfectamente cómo funcionaba el mecanismo diabólico de la deuda que diseñaron para devorar las vidas de los demás. No la clase de idiotas con suerte absorbidos por el sistema como los Flaherty´s, sino los Rockefellers y semejantes que, desde el comienzo de la civilización, fueron completamente conscientes de la clase de genocidio que estaban ejecutando sobre su prójimo mediante sus estafas, su usura y su violencia implacable.

Sin duda, un buen castigo para ellos sería contemplar una y otra vez, por toda la eternidad, las breves y miserables vidas de aquellos a quienes torturaron, atormentaron y desposeyeron de todo, encadenados para siempre a sus enormes pilas de frío e inútil oro."

----------------------------------------------------------------------------------------------

" Así, se manifiesta con toda claridad que permitiendo que el oro fuera equivalente a la riqueza, a aquello que había sido el dinero de todos, la Ley común de sus vidas y su esfuerzo, simplemente una institución de la Ley de cantidades transferibles limitadas creadas por la Ley, para asistir y otorgar orden a los intercambios entre las gentes de su pueblo, aquél Dios-Rey traidor e ignorante, ya en plena decadencia, estaba entregando su poder, y la libertad de su pueblo, a aquellas sombras inescrutables que acechaban desde la oscuridad de las lejanas Casas de Banca de Babilonia, Aram y Sumer.

Para estos Reyes así corrompidos el poder ya no era suyo, sino que descansaba en las manos de los comerciantes de lingotes y de los dueños de las minas, que con las vidas y la sangre de incontables esclavos daban a luz cada día el brillante metal.

Con aquellos preciosos metales que arrancaban de los cuerpos de los vivos y los muertos en cada ciudad que saqueaban y pasaban a cuchillo, al volver los tiempos de paz, compraban toda clase de lujos, símbolo de su poder, y obtenían las mejores armas y guerreros existentes en su tiempo.

Por ello es fácil distinguir cúando el monarca de aquellos tiempos antiguos había sucumbido ante el poder de los Señores del Dinero. Basta con advertir cúando los anales de su destrucción nos hablan de inflación monetaria, escasez de dinero y de las cadenas de la usura. O bien, cuando los conquistadores de un pueblo o ciudad exigían imperiosamente y sobre todo el oro y la plata como su principal botín, podemos saber que ellos mismos eran ya súbditos de las cadenas internacionales de los depredadores del oro y la plata, los Señores del Templo traicionado.


David Astle
The Babylonian Woe
Capítulo III. Per me Dei Regnant


.

viernes, 15 de julio de 2011

IN GOD WE TRUST (1)


¿Qué cosa es el dinero?

Esta es sin duda una pregunta relevante. Y que debemos intentar responder cada vez que , llegada a una “aporía” o crisis cualquiera de las instituciones que forman la sociedad - El Dinero, La Ley, El Lenguaje, El Comercio, La Moral, El Gobierno- , debemos recrearla desde su sentido propio o morirá irremisiblemente y nosotros con ella, o viviremos en sociedades infernales, miserables o demenciales.

Y no sólo debemos intentar responder, sino que está en nuestra mano el hacerlo, porque todo el conjunto de las instituciones sociales son obra nuestra, y como tal las creamos, sostenemos, modificamos o destruimos nosotros, es decir, tú y yo a través de los miles de actos que llevamos a cabo entre la cuna y la sepultura, cada día de nuestra vida.

Por tanto, la pregunta nos obliga a retroceder un poco, para perfilar qué son las instituciones o la sociedad formada por ellas, cada una de ellas por tanto una micro sociedad, de la misma forma que, en nuestro cuerpo, el sistema respiratorio, el de la circulación de la sangre o el linfático forman micro cuerpos dentro del cuerpo completo y vivo.

Y, aunque aquello que somos nos es dado, es decir, nos lo encontramos ya hecho, como el resto del universo “natural”, y de ello sabemos que sólo entendemos una parte muy pequeña, podemos decir que, si bien aquello que nos constituye como hombres, aquello que nos encontramos “ya hecho desde siempre”, es sin duda un Dios para nosotros, nuestras obras son nuestras, y tienen todas ellas la marca fundamental que las hace humanas: Un significado, un sentido, un propósito, una idea, etc. En suma, una PALABRA. Y esa palabra, no es que la podamos entender, sino que es en sí misma entendimiento, o no existiría.

Pues no es la voz la palabra, sino el nexo que enlaza la voz con aquello que la voz nombra, que recorre de arriba abajo todos nuestros sentidos engarzando unos con otros y forma así un “mundo” donde habitar. La palabra, como tal, no suena nunca, ni se esculpe ni se pinta ni se actúa, pero es siempre, y “ de arriba abajo”, la voz, la pintura, el gesto y la estatua.

De todas las cosas que nos encontramos “ya hechas”, es por tanto la palabra, sentido o inteligencia la que constituye a todas las demás.

Sabemos que nuestros huesos y nuestra sangre se enlazan de cierto modo, formando una estructura, de la cual decimos que vive. Ese principio organizador de la sangre, los músculos, la percepción, sea lo que sea, es un principio con cierta forma, luz o inteligencia propia, que preside desde las formaciones básicas hasta las acciones recíprocas de las mismas, y regula tanto nuestra respiración como nuestra facultad de andar y que, finalmente, unificando nuestras percepciones nos abre un mundo, un sentido, y somos así el espejo en donde ese principio llega a verse, y se cierra el círculo.

Por ello, con razón le llamamos vida.

Y cuando cualquiera de nosotros pierde ese “sentido” , vida o palabra, o no llega a tenerlo nunca, queda aislado del mundo, no llega a tener un mundo, ni para sí para nadie, y queda, como suele decirse, reducido a una existencia todavía – o ya- sólo “vegetal”.

Y si la pérdida de dicha palabra continúa más allá de la existencia vegetal, el organismo entero se descompone, y sobreviene la muerte, el silencio perfecto, la “mineralización”.

Esto es crucial recalcarlo una y otra vez: La palabra o vida es aquello que forma y constituye nuestro cuerpo, y todos los demás cuerpos, todo lo que existe “ante los ojos y los oídos”, en todos los mundos existentes y por nacer.

Y es al reconocerla cuando nuestro cuerpo, con todo su ser, forma el grito que no es llorar ni reír, sino nombrar o hablar, y que por ello tiene un tono peculiar, que no es de llanto ni de risa, sino de asombro y alegría al nacer, y autoridad, firmeza y gobierno después, cuando crece y se pone por obra. Y, en ese instante, para cada uno, se produce la creación del mundo.

Y, aunque viviéramos solos, nombraríamos todo y nos hablaríamos a nosotros mismos y a esa palabra misteriosa. Y ese habitar con uno mismo y con la palabra o sentido es ya, desde siempre, como lo “dado” fundamental de lo humano, la parte del universo o mundo nuestra, es decir, LA SOCIEDAD o COMUNIDAD.

Pues Robinson Crusoe, en tanto que es hombre y no ha perdido el sentido, habla con la inteligencia o palabra y se habla a sí mismo, y dice “yo” y “piedra”, y al hacerlo, crea la forma de vivir que le es propia y para la que se hicieron sus huesos y sus pulmones, y vive por tanto “en un mundo” o SOCIEDAD, en este caso sólo consigo y con la palabra que en él y en todas las cosas habla y hace al hablar, es decir, al organizar las formas y relaciones de lo existente y así hacerlo surgir y desplegarse.

Por tanto, esto es la SOCIEDAD: El espacio de significado que la palabra crea en el hombre, esto es, EL MUNDO mismo, cuando el hombre llega a nombrar y habla al fin.

Y esto, debe repetirse una y otra vez, aunque hubiera un sólo hombre en todo el universo quedaría así formada la sociedad o mundo. Es más, ese hombre sólo diría “yo”, o sólo diría “mundo” o sólo diría “palabra”, con idéntico significado en los tres casos, ya que al no haber oído nunca a otro hombre nombrar sólo conocería el espacio uno que cada uno de nosotros llama “su mundo” o “interioridad”, desde el que enlazamos con los mundos de los otros y creamos la vida en la tierra. Este último, el "mundo con los otros", el que surge al enlazar con los demás “hablantes”, es el que de forma habitual llamamos “sociedad”, pero que tiene su forma primera en la sociedad de cada uno consigo mismo, con lo “ante los ojos” o universo y con la palabra o inteligencia.

No hay por tanto Sociedad o Mundo sino allí donde hay hombres que hablan. La Sociedad es un puro espacio de significado entre hombres. Y los diferentes significados o “visiones” u “órdenes” forman las diferentes sociedades y los diferentes modos de existir o formar mundo en el tiempo de cada sociedad.

Y allí donde enferma o muere la palabra, enferma o muere la sociedad de los hombres, que quedan sin lugar donde habitar, sin un mundo. Y desde allí el viaje a la forma perfecta de silencio, la muerte biológica, sobre todo por la matanza y el devorarse recíprocamente entre ellos esos hombres ya sin palabra , mundo o sentido compartido, se vuelve inevitable y además ocurre de forma general e implacable y a enorme velocidad, porque el centro de la vida se ha destruido.

Cuando digo “hola, Carlos”, y Carlos me responde, “hola, qué tal?, Carlos y yo hemos formado una sociedad, se ha engendrado un mundo entre nosotros. Y antes de éste, se engendró para cada uno, cuando aún la palabra no sonaba, la sociedad o mundo fundamental cuando nuestros ojos se abrieron por primera vez a la luz del día.

Porque, como se ha señalado más arriba, la palabra, o inteligencia, al organizar nuestros sentidos, nos da un mundo y un cuerpo que reconocer, y es por eso que la sociedad primera o universal entre todos los hombres es la pura percepción del mundo, los sentidos, donde nos vemos, oímos, tocamos y gustamos, porque nuestro cuerpo es uno y el mismo para todos, y ese cuerpo es ya significado, verbo o palabra antes de que ningún aliento salga de nuestra boca, y en su simple vivir, es decir, alzar una ceja, subir los hombros, inclinarse, sonreír, “poner caras” o alzar una mano contiene a todas las lenguas particulares y es la autoridad interpretativa primera y última de todas ellas.

En conclusión: LA SOCIEDAD existe por la palabra o el significado, mejor dicho, es la palabra misma en la que viven – y fuente por tanto de todas su obras - los hombres entre sí. Es LA CASA DEL HOMBRE y su vida misma.

Y la PALABRA inmediata, dada y original es, simplemente, NUESTRO CUERPO, aquello que todos sin excepción tenemos en común y es uno y el mismo para todos los hombres.


.