Intro

Intro

domingo, 3 de junio de 2012

BRITISH EMPIRE, MOLOCH EMPIRE III


Y ahora, en este día grande de Nuestro Jubileo, podemos al fin recordar los pasos del camino...

En el principio hubo...

Un hombre frente a otro hombre, y ambos frente al hambre y la muerte.
Y uno se dijo: Su carne y la de sus hijos, y el trabajo de sus cuerpos, me alimentarán, a mí y a los míos.
Robaré su alimento, y me obedecerá, o morirá de hambre. Me obedecerá, o rasgaré su carne y la de sus hijos hasta la muerte.
Todo será mío, y yo repartiré a mi placer.
Y mi estirpe poseerá la tierra para siempre, y no habrá más Ley que mi oscura voluntad.
Un sólo Imperio.
Para siempre, para siempre, para siempre...

Pero la Ley de su propia carne ataba sus miembros, con ése maldito NO, semejante a un muro infinito.
Debía liberarse para poder realizar su proyecto, y entonces comprendió:
Si lo hacía, sería un Dios, libre al fin para que el brazo fuerte de la muerte secundara todos sus deseos, con la fuerza misma de las tormentas. Absuelto y libre, absuelto y libre, absuelto y libre.
Ése era el secreto escondido, la Gnosis sólo al alcance de los audaces.
El Dios más fuerte era La Muerte.
Y ella dispensará el poder y la gloria a quienes rompan sus cadenas y enarbolen su espada.

Así que dijo al otro: "Arrodíllate y sírveme, ya ves que yo soy un Dios, libre para matarte, y tú sólo una bestia, mi ganado, mi siervo, mi esclavo, mi alimento".
Y el otro se arrodilló, pues su miedo a morir era mayor que todo, y sus hijos ya no serían hombres, sino bestias, pero comerían, y vivirían su parte de tiempo.

Y así quedó fundado para siempre el Imperio.

Miles de años han pasado, y siempre hemos prevalecido, y el orden fuerte de La Muerte ha cumplido sus promesas.

Pero a veces me despierto lleno de terror, sudoroso, en medio de la noche, pues en sueños recuerdo aquellos días de pesadilla, en el tiempo de Roma, cuando lo incomprensible se alzó ante nosotros y vimos a Nuestra Señora esconderse impotente, y sentimos que íbamos a perecer.
Cuando aquellos niños y adolescentes, brotados como flores del aire, graciosamente nos decían: "Non Serviam", y sonreían.
Y despedazamos su carne como nunca antes carne alguna fue despedazada.
Y la de su madres, padres, amigos y hermanos.
Y los matamos, y quemamos sus cuerpos, y borramos sus nombres.
Pero ellos, uno tras otro, nos sonreían y decían: "Non Serviam". 
La Muerte no era su Señora. Nunca supimos quién era su Dios.

Pero sabemos que es nuestro único enemigo. Es más fuerte que Nuestra Señora.
Y La Muerte nos ha prometido que esos Niños todopoderosos no volverán.

Que ella escuche nuestras plegarias, y dé el Jubileo Eterno a nuestra estirpe.

Amén.

God Save The Queen.

3 de Junio de 2012.



2 comentarios:

sgap dijo...

Sabía del gnosticismo que lo impregna, creía que la pereza, la desidia y la insociabilidad me impedían volver a saludar. Otra vez en la rueda diaria hasta que hoy he visto la luz, y me ha inspirado verguenza de mi propia ignorancia.

http://www.elconfidencial.com/opinion/blog-del-forero/2012/06/16/mandeville-y-la-fabula-de-las-ovejas-9365/


Saludos campeón.

Dhavar dijo...

Saludos igualmente para tí.
Estas son palabras escritas en el hielo, como en la canción de La Cabra Mecánica.Pero...en el hielo quedan escritas.

Abz