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jueves, 20 de enero de 2011

PALABRA


Cuando, en el oscuro bosque del comienzo, un hombre se autoinmola en el sacrificio perfecto, entonces nace el lenguaje.

No sólo entender, que es morir, sino matarse, entender la inteligencia y realizar así la secreta esencia del mundo: hablar.

El verbo cuesta la vida.


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6 comentarios:

Clandestino dijo...

El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.

Sabía que sería sacrificado y lo fué, pero no se autoinmoló. Murió mostrándonos el lenguaje del entendimiento libre e inteligente, en la verdad.

El Verbo nació para morir, tras quedarse en las claves para recuperar la opción de la vida eterna.

Dhavar dijo...

Bueno, en realidad yo me refiero al verbo con minúsculas, la palabra común y corriente de todos los días, y al límite "imposible" donde se asienta.
Respecto a la fórmula "el Verbo se encarnó", es muy anterior a los Evangelios, y ha existido siempre en todas partes.
Y, en mi opinión,la historia que narran los Evangelios es un juego privado entre El Padre y Jesús de Nazaret, y es una autoinmolación evidente,un suicidio "sagrado", donde el papel "nuestro" es el de mero cuchillo, precipicio u hoguera, puros instrumentos de un drama controlado por sus diseñadores y ejecutores.

Carlos Suchowolski dijo...

Too much for a blog... je... ya te pareces a mí sólo que ¡para colmo! en ultrasintético: se lee rápido así, pero exige mucho rumiar y una larguíííísima respuesta... Además, es justo sobre estas dos bases afiladas que estaba pensando estos días: lenguaje y muerte (incluso lenguaje y suicidio).
Ya te diré más... si acaso...
Un abrazo.

Dhavar dijo...

Carlos:

Sí, y abstracción y muerte, hora es ya de dejar de fingir esos "reinos en los cielos de la lógica" y los conceptos.

Abrazo

Carlos Suchowolski dijo...

¡Impecable, sí señor! Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato, quién impone a los demás escuchar y comprender? Me temo que la pantomoma continúe, y que sólo los directores de circos sean capaces de ser tiiranos de verdad.

Dhavar dijo...

Carlos:

Ver es,como morir, pura soledad, y sólo se puede hacer con el propio cuerpo.
Lo que hagan los demás es asunto de ellos.No hay ni siquiera que "enseñarlo".
Aquí la tribu no pinta nada, el final de la partida y por tanto su significado es cosa de uno con la Nada o Dios, nadie más.