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miércoles, 12 de marzo de 2008

THE WASTE CITY


"April is the cruellest month,
breeding lilacs out of the dead land,

mixing memory and desire,
stirring dull roots with spring rain"

T.S. Eliot.The waste Land.



" Los máximos enemigos de la civilización en los países civilizados son quienes la dilapidan porque menosprecian la herencia o el pasado; ponen mucho menos en peligro la civilización los conservadores intolerantes pero leales que los futuristas superficiales y charlatanes que, al carecer de raíces, intentan destruir todas las raíces y, por lo tanto, hacen todo lo que está a su alcance para volver a introducir el caos y la promiscuidad iniciales. El primer deber del hombre civilizado es entonces respetar su pasado. Este respeto encuentra su expresión exagerada pero eficaz en la creencia de que los ancestros - Los Padres Fundadores-, simplemente eran superiores a la generación actual y en especial a la juventud actual."

Leo Strauss.Liberalismo antiguo y moderno.



Más allá de la aparente forma polémica, este texto nos pone frente a uno de los paradigmas principales, auténtico nudo gordiano de nuestra cultura y fundamento de muchos de los desplazamientos de poder que han tenido lugar de forma ostentosa al menos desde el Siglo XVIII, aunque en su contexto original se refiere al mundo griego, y en especial a la lectura que del mismo realiza Havelock.

El sentido primero de la discriminación Izquierda/Derecha, Conservadurismo/Progresismo aparece aquí con toda la limpieza originaria, antes de cualquier determinación de los contenidos más o menos cambiantes de dichas posiciones.

El concepto problemático es, precisamente, el de herencia o pasado. Aunque en el texto no aparece, en el resto del libro pasado y herencia se entienden y plantean explícitamente como Tradición.

Por ejemplo, en la U.R.S.S. hacia 1940, referise a la "weltanschauung " del Socialismo como referencia "tradicional" carecía de sentido porque la misma era un corpus expresamente "futurista"y negador de cualquier Tradición, aunque llevara en pie desde finales del XIX.

Así que en aquel momento y lugar, hacer una Revolución contra dicho régimen sólo habría podido fundarse en una Restauración Tradicional- o en otra Revolución Futurista de contenido diferente. Y aunque la dinámica histórica ha reservado el término Reacción para una actitud como la primera, su contenido en ese contexto cabría expresarlo quizá más apropiadamente como Revolución Conservadora.

Así , como categoría formal al menos, cabría hablar de Revoluciones Conservadoras o Tradicionalistas y Revoluciones Futuristas o Progresistas.

Y, respecto a la Tradición, debe recalcarse una y otra vez la diferencia entre el Tradicionalismo literalista - que niega , precisamente, la forma natural de ser del movimiento de la Tradición- y la Tradición viva y eficaz.

La Tradición tiene otro aspecto que permanece habitualmente en la sombra, pero es un perfil esencial de la misma, que es el relativo al "acceso a la Tradición", que sólo puede producirse con eficacia y ser fuente de renovación cuando consiste en una apropiación indivual, y no en una recepción pasiva o por ósmosis. La recepción pasiva es el fundamento necesario, pero no suficiente, del acceso a la Tradición.

Esto concuerda con el sentido originario del término que, como es sabido, es jurídico: En efecto, la "traditio" era la entrega de la cosa que perfeccionaba el resultado de traslación de dominio, de "datio".
Pero la forma habitual de realizarse esa "entrega" consistía en una puesta a disposición. El adquirente, una vez puesta a disposición la cosa, tenía que realizar los actos posesorios correspondientes para consumar dicha entrega.

Igualmente, la Tradición está "puesta a nuestra disposición", pero requiere un acto de apropiación positiva de la misma para que la trasmisión de generación en generación se perfeccione y realice cabalmente.

No hace falta señalar que todo el actual sistema educativo occidental conspira abierta y expresamente contra la posibilidad misma de que esa transmisión tenga lugar. Los "charlatanes sin raíces" hablan a hombres sin pasado ni memoria, y sobre todo sin vida activa sobre la línea del tiempo. Y no es necesario señalar que un lenguaje así vaciado expresamente de todo pasado sólo es apto ya para ser utilizado por Humpty Dumpty.

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26 comentarios:

Ignacio dijo...

Lee a Gambra, el asunto del lenguaje lo clava; pero esto es grave y no se soluciona con pequeñas cosas: aqui hay que hacer cirugía sin Montes

LUIS AMÉZAGA dijo...

Sólo conociendo la tradición podemos romper con ella, que también suele hacer falta.

Dhavar dijo...

Luis:

Efectivamente.Pero es el sentido de esa ruptura lo que importa.Dado que entiendo que no te refieres a la ruptura futurista, la renovación de la tradición, lo que llamo su movimiento natural, incluye la "ruptura", mediante el viaje al origen siempre.Uno de los problemas es que los futuristas han creado un debate falso, oponiendo el tradicionalismo literalista, enemigo de la tradición a su programa.

Nota: No recibí el correo que me dijiste que ibas a mandar acerca de cómo hacerme con tu libro.

Dhavar dijo...

Ignacio:

Me recomendó Embajador en su día El Silencio de Dios, y puse esta entrada, que animó bastante un Anónimo que nunca he sabido quién era:
http://dhavar.blogspot.com/2008/01/
el-silencio-de-dios-rafael-gambra-1967.html

Paco Beltran dijo...

Dhavar,

Estoy genéricamente de acuerdo; es decir, poniendo en el centro la idea de "libertad", interpreto "tradición" no como "aquello que congela el tiempo y, con él, las formas de opresión", sino como "las instituciones que funcionan, sostienen la civilización y permiten su propia revisión" (la "perfección de la transmisión" a la que hacías referencia). El problema con la noción de "tradición" es de inconcreción conceptual -puede significar cualquiera de las dos cosas anteriores-, y requiere del que la emplea intentar despejarla en cada ocasión -como, por ejemplo, tratas de hacer tú hablando de una versión "literal" y otra "viva"-.

Personalmente, la distinción entre modernidad y postmodernidad me parece más rica. La primera equivale a lo que -si te he entendido bien- llamas tradición "viva", y puede tomar muchas formas; la segunda es, para mí, la destrucción particular de eso que le antecede. Para hablar de lo que tu calificas como tradición "literal" -sigo interpretándote- necesitamos una tercera categoría, "reacción" o "reaccionario", opuesta a la modernidad, por lo que tiene de mantenimiento inmutable de lo previo a ésta. Sin embargo, mientras lo reaccionario y lo moderno giran en torno a congelar o modificar la historia, lo postmoderno plantea acabar con ella. El primero que comienza a transitar este camino es Nieztsche, para el cual no hay más que "relato", y no "realidad" -respectivamente, "producción" y "acción", en términos platónicos- o, más bien, para el que todo es relato. Por tanto, si lo único que hay es relato nada tiene un sentido "externo" a la ficción (literaria) que llamamos historia (por ejemplo, no lo tiene la moral). De aquí al relativismo extremo de los postmodernos y a su programa de destrucción de la civilización (¿debemos añadir "occidental"? Creo que podemos precindir de esta redundancia) sólo hay un paso.

Una última paradoja. Estos asesinos de la civilización/tradición, son, en realidad, parricidas, tan hijos de aquella como los ilustrados y los conservadores, y ello pone de manifiesto algo característico de la cultura occidental: es la única que no confía en sí misma, que se avergüenza de lo que ha logrado y que, por tanto, contiene las semillas de su propia destrucción.

Sin embargo, ¿por qué ha de ser así? ¿Por que no imaginar que puede extenderse y arraigar un orgullo ilustrado, una defensa masiva de la sociedad abierta? Yo, por el momento, veo que el socavamiento de las instituciones que nos han hecho libres goza de muy buena salud, y esto enlaza con el último parrafo de tu entrada.

Dhavar dijo...

Paco:

Ya te hacía en tu isla, viendo atardecer.

Por hacer equivalencias:El tradicionalismo literal, que, efectivamente, niega la Tradición o más bien la desconoce, podría llamarse reacción cuando se enfrenta tanto a los Futuristas como a a la Tradición viva.
El problema es que los futuristas sin raices llaman reacción a toda oposición a ellos, incluida la que llamo Revolución Tradicionalista o Restauradora. Pero no quiero hacer logomaquia.Por eso advierto que pongo categorías formales, para desbloquear hábitos y saltar por encima de los conceptos que impiden ver, pero tienes toda la razón en que hay que distinguir con cuidado cúando prevalece el significado histórico - y cúando debe repetarse además- sobre el formal.

Estoy de acuerdo contigo en que se puede aplicar el esquema a Modernidad/Posmodernidad, y sin duda los posmodernos son Charlatanes sin raíces - y sin gracia, además.
Pero ya con los sofistas aparecen los primeros charlatanes sin raíces, luego la caracterización es aplicable a otras contraposiciones históricas.

Por otra parte, en el Proyecto Moderno, que incluye muchas cosas, algunas bastante heterogéneas,se incia a mi juicio el primer movimiento contra la Tradición, que en sus primeras fases sobre todo es un movimiento contra La Revelación.
Lo fascinante del proceso es que al final el "sola ratio" ha terminado por disolver no sólo La Revelación sino también la Razón, que se vuelve problemática a sí misma. Nietzche es el paradigma de la vivencia de ese proceso.Cuando anuncia la muerte de Dios también hace el Requiem por la Razón del Proyecto Moderno.Por eso en mi poema Caida de la Luz hablo de Dios contra Dios.
Y también comparto contigo - buaghh, qué asco, cúanta coincidencia- la obsesión por el proceso parricida de nuestra civilización, que no compartimos con ninguna, como tampoco compartimos el movimiento mismo.¿Cúando se jodió el Perú?El que lo vea, le tocará el premio gordo, y sabrá exactamente qué hacer.
Hace un huevo de Posts, en mi entrada sobre El silencio de Dios le dimos vueltas a algunos aspectos de esa especie de enfermedad autoinmune de nuestra cultura.
Que disfrutes de tus vacaciones.Al principio me pareció que la foto era de la cala de Pollensa, pero luego vi que no.
Saludos
A la vuelta, con nuevos bríos, me voy a meter con El Proyecto Liberal, aver si así nos peleamos como Dios manda.

Gregorio Luri dijo...

A mi modo de ver para Strauss lo relevante no era la tradición en sí. Con frecuencia les echa en cara a los conservadores que ignoren que toda tradición fue originariamente una innovación revolucionaria. Lo decisivo para Strauss es el mantenimiento de la TRANSMISIÓN. Burke fue para él una lectura decisiva. La transmisión no es una mera preservación; es, sobre todo, recreación.

Caballero ZP dijo...

Entiendo que Dhavar dice que se aprende del pasado, del futuro es materialmente imposible, las cosas se deben cambiar cuando se pude demostrar que son mejores, no vale solo con que lo crean algunos.
Saludos

Dhavar dijo...

G Luri:

Sí, a mí también me lo parece.Por eso he contrapuesto - Strauss también lo hace- el Literalismo Tradicionalista a la Tradiicón viva y su movimiento, y he hecho la pequeña digresión sobre esa Transmisión o acceso a la Tradición.
Y el nombre apropiado de ese movimiento natural de la Tradición viva, es, efectivamente, el de Recreación, mediante el viaje siempre renovado al origen.

Paco Beltran dijo...

Gregorio,

Es evidente que transmisión es recreación... aquí. En una madrasa, transmisión equivale a pura preservación, y la recreación se castiga. Creo que esto dice bastante de la naturaleza de cada una de las tradiciones o, cuando menos, de su interpretación.

Dhavar,

Aún no me he ido. Y no es Pollensa, ni siquiera una isla, esta vez. Go on guessing...:) Pista: cerca del Cabo de la Nao.

JOSÉ dijo...

Para mí de todo el texto que has escrito, lo inicial es esto:

"ponen mucho menos en peligro la civilización los conservadores intolerantes pero leales que los futuristas superficiales y charlatanes que, al carecer de raíces, intentan destruir todas las raíces y, por lo tanto, hacen todo lo que está a su alcance para volver a introducir el caos y la promiscuidad iniciales".

Y es cierto, si las tradiciones son eliminadas de una sociedad el futuro se vislumbra como un "vale todo" y una partida desde cero. Para mirar al futuro debemos de tener un punto de referencia en las tradiciones de ese país. No se puede avanzar hacia el futuro sin tener la refrencia. La evolución es paulatina.
El nazismo se construyó bajos las premisas filosóficas de Nietzsche y su "dios ha muerto" y su desprecio hacia las tradiciones. Sobre eso se construyó una nueva teología, unas nuevas pautas morales y una nueva sociedad totalmente cruel y detestable.

Te he egregado a mi blogroll.

saludos

Dhavar dijo...

José:

Es que ése es uno de los componentes esenciales del Proyecto de la Modernidad, la "Tabula Rasa", que ha producido una creciente dependencia en los saberes sobre el hombre, -ya desde el viejo proyecto de Las Ciencias del Espíritu-, de la Ciencia Natural.Esa búsqueda de Legitimación,que empezó ciñéndose "al método", ha desembocado en una legitimación integral por la "ciencia", y está produciendo los curiosos experimentos que estamos viendo en la Ciencia Polítcia y la Sociología, con combinaciones cada vez más exóticas e irrelevantes.

Dhavar dijo...

José:

También te pongo en la "Lista de Bares Preferidos".

Saludos

LUIS AMÉZAGA dijo...

Dhavar, he vuelto a enviarte el mensaje a tu cuenta de gmail. Espero que llegue. Si no, dame otra dirección donde ponerme en contacto contigo.

Mary White dijo...

cuál es la razón de esa dependencia de las ciencias naturales? porque viene de muy largo.

Dhavar dijo...

Luis:

Recibido y contestado.


Gracias

Dhavar dijo...

Mary:

Aunque, si hemos de ser precisos, el Proyecto de las Ciencias del Espíritu de Dilthey fuen una rebelión contra la aplicación de métodos de las ciencias naturales (y algo más, Presupuestos), dejó lapuerta abierta en ciertas áreas de la Sociología.

Creo que responder cabalmente a esa "razón" me supera, son bastantes y complejas.
Pero te recomiendo el mejor libro que he leído sobre esto en mi vida, Verdad y Método de Hasn George Gadamer.
Yo lo compré hace más de veinte años en Editorial Sígueme.No sé si esta editorial lo sigue editando, pero no creo que sea difícil de encontrar.Es un clásico.

Carlos Suchowolski dijo...

Acerca del "retorno a los orígenes", esto es propuesto por Strauss desde el punto de vista del estudio y no de la aplicación estricta. Strauss reconoce dos cosas muy interesantes a mi criterio: (1) la realidad del paso del tiempo (para mí equivalente a la "complejización del mundo" ante el cual el hombre tiene las mismas características y problemas basicos) y (2) la dualidad de difícil gestión que representa la necesidad de actuar en lo inmediato y el deseo de un "mundo mejor", por tanto idílico de hecho.
A esto añade el reconocimiento de lo que él llama "compromisos" que se "asumirían" y que yo considero "grupalidad inevitable" (un límite material de origen evolutivo). Todo eso, en su conjunto, define para mí el paradigma del ser humano y me explica muchísimas cosas (algunas contra las que combato, claro).

Dhavar dijo...

Carlos:

El ir al origen es, obviamente, una búsqueda de textos - tetimonios de la conciencia individual-o Cuadros, o música, o edificios,etc.
En Arte, ese compromiso que citas entre lo inmediato y lo nuevo, que presuntamente responde al deseo de perfeccionar algo, parece que está mejor resuelto.A pesar de la ya clásica Vanguardia, los verdaderamente grandes e innovadores siempre reconocen que ha sido a base de estudiar a los antiguos.Ee decir, es en la mediación entre lo ya hecho-Tradición-y el yo en el presente, como se alumbra lo nuevo mediante "recreación".Pero lo que yo quiero subrayar es la actitud Activa, de apropiación consciente personal que hay que realizar de la Tradición.Por eso, pongo más el acento en Apropiarse de la Tradición que en que te la Transmitan.De ahí la reflexión jurídica.
Lo de los compromisos que se asumirían, no sé a qué se refiere, la verdad.Sólo he leído de Strauss el Libro que cito, y no he visto eso, o no te he entendido.

Carlos Suchowolski dijo...

He interpretado que Strauss usa el término "compromiso" como aceptación de que él pertenece a una élite dedicada a pensar, un grupo concreto de la sociedad compleja con el que se identifica y que lo lleva a posicionarse ante el mundo de un modo concreto, diferente de otros que nunca se avendrían a asumir el suyo. Esto incluye aceptar que se tienen mitos, creencias, enfoques, deseos de sociedades de uno u otro tipo en base a esa pertenencia o a esa "asunción", una a fin de cuentas "tradición" de la que uno no puede desprenderse. Más allá de las consecuencias que Strauss saca y que mostrarían que no estoy estrictamente en su mismo "barco de compromiso" (o grupo) creo que, como muchos pensadores desprejuiciados, llega a aceptar que la "humanidad" ideal no es sino la suma de lo que expresan los deseos del grupo que la define de una determinada manera.
No se trataría del "relatiuvismo" vacío de contenido sino de muchos "absolutismo" en competición y en la inevitabilidad de asumir uno o... mantenerse un tanto al margen, pensando y aceptando la impotencia (lo que a fin de cuentas se vio obligado a hacer Platón, porque la realidad se impone siempre al discurso).

Acabo con esta frase de Strauss:

"Podríamos preguntarnos si el dualismo entre hecho y discurso no es el núcleo mismo de la vida humana".

Dhavar dijo...

Carlos:

O aún más vivo e íntimo: El dualismo entre el nombre propio y el cuerpo de cada uno.

Saludos desde Tietnianish

Carlos Suchowolski dijo...

Je, je... saludos, saludos...

Germánico dijo...

Me gusta eso de tradicionalismo vivo y eficaz. Un tradicionalismo que apoya los cambios en la asimilación de lo que ha llegado a estar instituído.

Dhavar dijo...

Germánico:

Sí, me pareció que estab en línea con tu post sobre significados.Y hay una expresa mención a que los jóvenes no pueden ser el principio rector en una sociedad.Necesitan el cauce de los "Ancianos", sino sólo son energía para nada.Y eso, durante milenios lo hemos tenido claro.Hasta ahora.Aunque se les adula como principio rector pero al mismo tiempo se les cierra el camino para ver una proyección futura con sentido para sus esfuerzos.Ahora se topan los pobres con un mamarracho de tropecientos años, vestido de pantalón corto que falsamente les imita.

Carlos Suchowolski dijo...

Transcribo aquí el comentario con el que te contestaba a tí en particular en el blog de Mary y porque este post tuyo tiene bastante que ver con la respuesta ya que servía para aclarar que no me referí a los "códigos" viejos en el sentido de los valores generales hacia los que nos sentimos inclinados los "más sanos" platónicamente hablando. De esta forma podemos continuar el diálogo sobre el tema que me parece muy importante para el "buen" o "fructífero" análisis de la "realidad" actual.

Ahí va la perorata:

Sin duda se discute "otra cosa" que del Tibet y de "otra cosa" que de "derechos nacionales" aunque se usen esas palabras (esos "códigos", en mi texto anterior): se discute, a mi entender, de si el bloque al que se define como "liberal" o el bloque al que se define como "socialmente más justo" es el que debe ser llamado a sobrevenirnos. Quiero decir, que cada contendiente toma (no es que "vea") los hechos como símbolos de su propia lucha. Una verdadera afrenta para los que sufren. A fin de cuentas, hasta en esto se sigue a los políticos que intentan dirigirnos, su lenguaje a calado, sus "códigos" (que son viejos, tomados de "antes", pero no de donde los pretende tomar Dhavar, cosa que sé porque lo interpreto y porque lo he leído -lo que impondría una discusión aparte-). Para aclarar un poco más mi pensamiento: un "viejo código" en mi texto sería el que considera como valor por excelencia la "soberanía nacional", lo que lleva a dos falsas lecturas. Por una parte, los Chinos defienden que el tema Tibet es "asunto interno" ya que la legalidad de las fronteras está legitimado por el "orden internacional", y la ONU y los gobiernos occidentales deben "aceptarlo" porque ellos mismos necesitan esos argumentos en otros lugares. Los tibetanos y quien se preste a formar en sus filas reivindicativas, apela a la "soberanía nacional violada" en alguna época, lo que sin duda puede ser contestado "históricamente"... so pena de que debamos volver, primero a las divisiones territoriales de la época de Carlomagno o incluso a las del Magno anterior... etc.
El "problema nacional" no puede ser aceptado ("código viejo") porque es tramposo. Ya lo fue en tiempos de la constitución de las naciones en Europa (remito a la polémica y a las contradicciones por etapas que giraron en torno a la Alsacia-Lorena de 1870, entre Renan y los romántico-nacionalistas alemanes Strauss y Mommsen), pero hoy es aún peor y las aspiraciones nacionalistas son usadas SÓLO, repito, SÓLO, como excusa, más allá de que se encuentren los mismos elementos (territorio, fronteras, mercados...) ¿No lo hace evidente el trapicheo local para más datos?

Otra cosa sería poner de verdad (lo digo a título de opción para quienes quieran o se sientan tentados de tomar partido de cualquier forma), de VERDAD, o hasta las últimas consecuencias, un VALOR superior sobre esas consideraciones de "soberanía"/"invasión", esto es: LOS DERECHOS HUMANOS GLOBALES. ¿Pero sabeis qué es llevar hasta las "últimas consecuencias" la puesta en la cúspide de ese VALOR? Pues, ni más ni menos que proponer y hasta dirigir si se presta a todas las "naciones democráticas" del mundo reunidas en una nueva ONDU (la D es de "democráticas") y INVADIR todas las no democráticas como se hizo con Irak.
¿Escandalizados? Seguramente, pero "tranquilos" todos: no existen esas "naciones democráticas", no hay la menor posibilidad de realizar una "utopía" leviatánica de esa naturaleza, y... "cuidado", si fuera posible, sería otro mito detrás del que iríamos muchos de nosotros, para ser, otra vez, engañados. Lo que saldría de una guerra de ese tipo, si pudiera ir más allá de lo imaginario, no me atrevo a decirlo. Pero ganase quien ganase, acabaríamos con una fantástica dictadura mundial.
Sólo quería decir esto antes, con otras palabras.
Un saludo.

Dhavar dijo...

Carlos:

Yo tengo formación jurídica.Pretender que las llamadas naciones democráticas tienen un título sólo por ser tales suficiente para invadir y "democratizar" otras naciones donde, a su juicio, no hay democracia o derechos fundamentales es completamente arbitrario.Esa super legitimidad democrática es otro nombre para la tiranía.
Entre otrs cosas, uno de mis derechos fundamentales, como miembro de una comunidad política es el de exigir e impedir que otra comunidad ocupe e invada mi territorio.