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viernes, 21 de marzo de 2008

EL MURO O EL SEPULCRO




Un año más, detenido, atado, crucificado ante el Sepulcro.

"Fue una invención", último grito de nuestra desesperación.

"Fue así", yo lo ví en una cadena milenaria de testigos cuyo origen, cuanto más lo escudriñamos, más se deshace entre las manos.

Pues otros Dioses y Héroes murieron y volvieron a la vida, sí, pero en el tiempo fuera del tiempo del espacio mítico, antes de todo acontecer.

No en el aquí ahora, partiendo el ser para siempre, aún como oscuro sueño tras el cual nada vuelve a ser igual.

No como dación voluntaria, pactada desde el origen, en un juego secreto de la divinidad consigo misma, sangre por sangre, atroz sacrificio por un crimen sin recuerdo.

Y aquí, en esta noche , dos blasfemias compiten por nuestro estupor: El Perdón de los Pecados y La Resurrección.

Y hacen verdad, dentro del espacio suspendido del puro ver, lejos de la afirmación y la negación , la muerte de toda palabra en el silencio de La Palabra, del que sólo podremos despertar , si lo hacemos, desde nuestro propio sepulcro.

Porque la blasfemia puso su bandera en la historia, ante la muerte de todas las muertes en esta noche, y nadie puede escapar ni por un Sí ni por un No al abismo por el cual se despeña el Tiempo desde entonces.

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14 comentarios:

The sea, the sky, the dust dijo...

"La blasfemia puso su bandera en la historia". Me encanta.

Ignacio dijo...

No crucifican a otro, eso es el error: nos crucificamos; es un error: nos apuntamos a crucificar o a ser crucificados, pero no a la resurrección.
Sabemos cargarnos de culpa y de pecado, o de indeleble "no es culpa mia" pero no asumimos que crucificamos, somos crucificados, y negamos , (a otros, no a nosotros) la resurreccción.

Dhavar dijo...

Ignacio:

Sí, el punto capital siempre es La Resurrección.Y,claro, es el reverso del Perdón.Y no tenemos fuerzas ni para lo uno ni para lo otro.O casi no tenemos fuerzas.

Dhavar dijo...

The Dust:

Aclaro que digo blasfemia en el sentido original estricto, como acto propio de Dios o crimen supremo.

Ignacio dijo...

http://arkesis.blogspot.com/2007/04/resurreccin-por-puntos.html

Dhavar dijo...

Ignacio:

Ya te leía entonces,pero éste no lo ví.Los comentaristas se escandalizan por utilizar pictogramas, les parece decadente.Pero la forma más elevada -y la única durante siglos ante una humanidad analfabeta-de transmisión de contenidos últimos es,precisamente, el símbolo.Sobre esto, te recomiendo "La edad del Espíritu", de Eugenio Trías.

Clandestino dijo...

Inteligente, profundo y hermoso. Invita al necesario debate cristiano, en un ámbito seglar, independientes de la Iglesia, cuyos enigmáticos procedimientos en su predicación pastoral empieza a resultar apática y poco convincente, cerrada a ese debate.

De la fuerza depende la fe. Tomás necesitó ver y tocar para creer, siendo santo ¿O no lo era? ¿O aún no lo era?. Después de todo nunca necesitó de la fe para creer. Él no creyó en la existencia de Dios desde la fe, sino que lo asumió desde una realidad objetiva y demostrada así mismo.

Podemos renunciar a la fe por falta de fuerzas que la asuma, pero no podemos negar las evidencias visibles y palpables que nos lleven a creer. No estamos obligados a ser santos, pero sí lo estamos a aceptar la realidad, en su verdad. ¿Eso nos eleva igualmente?. Claramente ver y palpar, no es creer.

Seguramente, en nuestra falta de fuerzas, necesitemos armar una realidad que sustituya la fe, llevados por nuestra necesidad de creer, lo que necesariamente convierte esa realidad en una fantasía subjetiva. En una mentira. Pero si la fe es fuerza ¿Quedan los débiles excluidos de la salvación? Sería incoherente con la infinita bondad y perdón del Creador ¿Es la fe, en sí misma, otro misterio?

Tal vez baste con creer en nosotros mismos y proyectarnos hacia los demás.

Saludos

Dhavar dijo...

Clandestino:

Sí, la jerarquía hace mucho que pretendió certificar la inmovilidad o muerte de unos "misterios" que pretende administrar en exclusiva de forma proporcional al creciente desconocimiento que exhibe de los mismos.
Y,respecto a la Fe y por extensión a la Revelación, es su fenomenología precisa en lo que está lo mejor de la filosofía contemporánea.
Para mí encierra más- es claramente un pasaje simbólico- el no "reconocimiento" "a los ojos" de María M.Es al escuchar el verbo cuando reconoce al maestro.Tomás ve pero sigue sin ver.De hecho, se le reconoce que, tras ver,sólo alcanza a creer.Todos estos pasajes apuntan a lo mismo:No son los ojos sino la palabra aquello que da el ver.Lo que obliga a repensar la categoría de "testigo".
La fuerza a la que aludes es ,creo yo, la necesaria para llegar hasta el borde,sin abandonarse en el Sí o el No, y luego dejarse caer.

Saludos

Little screamo dijo...

Que bellas palabras...

Jerusalem dijo...

Me gustó..¡Si señor! "La blasfemia puso su bandera en la historia".

Normalmente siempre son esas las banderas que tomamos como verdaderas

Dhavar dijo...

Jerusalem:

No pretendo decir que sea verdadera ni falsa.Está ahí, y ha puesto las exigencias del juego en el límite de lo posible.Blasfemia no significa aquí otra cosa que pretensión inaudita, de la que dar razón o ser apredeado.

Bob dijo...

¿Cual es el origen real de la blasfemia, y porque se utiliza?
Es distincta la blasfemia teniendo fe verdad?
La blasfemia sin fe es una pretensión o realmente es un insulto barato, una provocación.

Dhavar dijo...

Bob:

Creo que no te entiendo bien.Blasfemia en el sentido eminente es toda la predicación de Jesucristo, y el Evangelio muestra la autoconciencia que tenía frente a su Tradición de ese carácter de su predicación.La resurrección y el Perdón de los Pecados - más aún que el título de Hijo del Hombre- es el núcleo absoluto de su doctrina.Y merece llamarse blasfemia también frente a la conciencia natural - "escándalo y locura, que decía Pablo-.
Creer o no creer es irrelevante.Mejor dicho, el que crea sin conciencia de lo inaudito y blasfemo de su creencia - que sólo puede cumplirse de modo absoluto o hacer reo de muerte a quien lo pretenda- ni siquiera se ha situado frente al hecho (pasa delante del "jardinero", en la significativa escena del Evangelio).

Bob dijo...

Querido Dhavar, lo que quiero transmitir es que el odio sin amor tiene poco sentido. Es decir que entiendo que la blasfemia es parte integrante de, como mínimo, una cierta creencia. Blasfemar sin creer o sin creencia es un mero efecto populista, un efecto social que no tiene ningun sentido. Me refiero a tu escrito. No pongo en duda la integración de la blasfemia en la doctrina, solo digo que es absurdo uno sin el otro. En fin, que bueno estaba el vino rosado de mediodía.