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martes, 5 de febrero de 2008

LA TIERRA LABRADA


"La vieja humildad era una espuela que impedía al hombre detenerse; no un clavo en su zapato que le impedía proseguir.

Porque la vieja humildad hacía que el hombre dudara de su esfuerzo, lo cual lo conducía a trabajar más duro. Pero la nueva humildad hace que el hombre dude de su meta, lo cual lo conduce a cesar su esfuerzo por completo.

En cualquier esquina podemos encontrar un hombre pregonando la frenética y blasfema confesión de que puede estar equivocado. Cada día nos cruzamos con alguno que dice, que, por supuesto, su teoría puede no ser la cierta.

Por supuesto, su teoría debe ser la cierta, o de lo contrario, no sería su teoría. Estamos en camino de producir una raza de hombres mentalmente demasiado modestos para creer en la tabla de multiplicar. Nos hallamos en peligro de ver filósofos que duden de la ley de gravedad, por considerarla como un simple producto de sus imaginaciones.

Los farsantes de otros tiempos eran demasiado orgullosos para dejarse convencer; pero éstos son demasiado humildes para poder ser convencidos. Los humildes heredan la tierra; pero los escépticos modernos son demasiado humildes, hasta para reclamar su herencia."

G.K. Chesterton.Ortodoxia.



Y en ese espacio vacío, en esa estúpida e hipócrita falsa humildad, el grito feroz de ¡ALLAH AKBAR! cae como cae la lluvia en el desierto...

"¡Oh profeta, excita a los creyentes al combate! Veinte hombres firmes de éstos aplastarán a doscientos infieles. Cien harán huir a mil, porque los infieles no comprenden nada."

El Korán

11 comentarios:

Un cursi y pedante dijo...

Que apropiadas las palabras de Chesterton, que dudaba mucho, como toda persona intelectualmente honrada, pero que tenía claras un par de cosas... Que apropiado su contraste con lo que pone en la tarjeta de visita de los bárbaros, que después de maltratar a sus mujeres y sus niños se instalan en nuestra casa sin preguntar siquiera qué reglas rijen en ella. Y yo les doy la bienvenida y les explico cómo nos comportamos aquí y como pueden formar parte de nuestra familia, pero no dudo en echarlos a patadas si después de acogerles se mean en mi puerta.

Mientras dudemos de nuestros valores, de la libertad y del progreso moral que hemos alcanzado, mientras creamos que nada de todo esto merece estar alerta y luchar por ello si hace falta, mientras no nos demos cuenta de que expresarnos sin miedo al tiro en la nuca es algo de lo que sólo disfrutamos nosotros y que no ha caido del cielo sino que lo hemos construido con sangre, esfuerzo y sentido comun, mientras no comprendamos que si de esa libertad solo sale relativismo ("sus costumbres son igual de buenas que las nuestras") nos estamos tirando piedras contra nuestro tejado... Mientras todo esto ocurra nada estará asegurado. Todo es más fragil de lo que pensamos.


P.S.: aunque estoy algo dolido por tus descalificaciones anteriores (iba a concretarte cada uno de mis adjetivos, y a decirte que lo de los miedos atávicos se refería a lo que iba detrás de la expresión, y no delante, pero ya estaba cansado del tema), ello no me impide celebrar lo apropiado y necesario de tu post. Soy un caballero... :)

Dhavar y punto dijo...

Hombre Beltrán!:

Touché.
La verdad, a mí me sobraron adjetivos. Pido disculpas.No fue el mejor de mis días fuera del blog.De hecho, fue horrible.
Pero eso no es excusa.
Aunque, bueno, a mí me gusta bastante la bronca de taberna, como he aclarado en una entrada anterior.
En fin, bienvenido otra vez.Y perdona de nuevo.
Lo de la "fragilidad" que dices es en lo que más pienso.Simepre me he preguntado cómo veían la situación la mayoría de personas en Europa, pongamos hacia 1934 o 35.Y ahora nos parece que había un montón de señales.
Y a lo mejor nuestros nietos nos dicen que también había una barbaridad de señales, que cómo no las veíamos.

Paco Beltran dijo...

Es muy cierto eso que dices de las señales, entonces y ahora. A mí me gusta mucho la literatura centroeuropea de los años de entreguerras. Fíjate que la mayoría de estos autores se desgañitaron avisando de lo que que ocurría. Lo veían clarísismo, pero si no les daban de un lado les daban de otro. Acabo de terminar "Amor y exilio" de Isaac Bashevish Singer, donde narra sus años de juventud en Polonia. Los fascistas lo perseguían por judío y los estalinistas por burgués, y el tipo sólo quería que le dejaran en paz con su perplejidad ante el mundo y ante las mujeres... El caso de Stefan Zweig, reclamando los valores liberales de un mundo perdido para siempre; Joseph Roth, Primo Levi, Soma Morgernstern, Elias Canetti, Jean Amery, tantos otros, exiliados, suicidados... Vieron el horror, la manupulación, el fanatismo, la ambición de un poder sin frenos, y todo cayó en saco roto. ¿Seremos tan imbéciles de permitirnos por enésima vez esta ceguera? Puede que sí, porque vivimos muy cómodos y creemos que la libertad se defiende sola, y también porque se nos llena la boca de solidaridad, cuando no tenemos ni idea del sufrimiento que hay fuera de aquí. Creyéndonos muy progres, en realidad somos egoistas y permitimos el mantenimiento de la barbarie porque no la vemos ni creemos que nos afecta.

(Sobre lo otro no te preocupes. Son las escaramuzas iniciales. Después de unas cuantas hostias nos vamos a casa tan amigos.)

Gwen dijo...

Así los trols ni se te arriman,Versalles no vende...

Dhavar y punto dijo...

Gwen:

Tienes toda la razón.Trataré de mejorar en las nuevas entradas.

Gwen dijo...

Me caes bien, mira por dónde. Te doy una pista... éste es tu público (llévate a tus amigotes). Diversión garantizada, aunque a lo mejor ya lo conocéis. El autor del blog Malas Lenguas es especialmente gilipollas,los comentaristas son simplemente lameculos.
http://lacomunidad.elpais.com/lml/posts

Dhavar y punto dijo...

Gracias Gwen:

En cuanto pueda, me voy de farra a ese sitio y te cuento a la vuelta.Y me llevo a Caco, a Caballero y a Little Screamo, de momento

Fonseca dijo...

Me considero un escéptico total. Por supuesto, pienso que mis ideas son las correctas. Pero creo que todo es susceptible de ponerse en duda y de ser poder ser rebatido en un futuro. Incluyendo mis propios principios que quizá un día descubra que están equivocados.

Precisamente creo que en eso se sustenta la firmeza de unos ideales. Los fanáticos son los que al tener dogmas clavados sobre barro no pueden pasarlos por el juicio de la razón.



Fonseca

Dhavar dijo...

Fonseca:

Hombre claro, pero no se refiere a eso, sino a quien sostiene de antemano la completamente contradictoria doctrina del escepticismo, nada escéptica con respecto a sí misma.No se puede decir "sostengo A" "pero no lo sostengo" al mismo tiempo.
Y, encima, basado en una supuesta actitud de excelencia intelectual y hasta de modales.

A./ dijo...

Impresionante.

Dhavar dijo...

A:

Sí lo es, la situación, y me pregunto que Gibbon del futuro narrará nuestra caída.