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martes, 1 de enero de 2008

EL SILENCIO DE DIOS. Rafael Gambra, 1967. Ed. Ciudadela

Gracias a Embajador en el Infierno he conocido este libro estimable, que merece un amplio comentario.

El libro es , por una parte, un acta minuciosa de la situación de desamparo y desarraigo del Hombre de nuestras ciudades.

El diagnóstico, en especial en lo relativo al Tiempo, es brillante y preciso. Particularmente, la contraposición, en tiempos pasados, entre Tiempo Inmediato, continuo y significativo, y Tiempo exterior o lejano, discontinuo y sin sentido, es un hallazgo.

Toda su reflexión, a la manera griega, se hace a través de La Ciudad. La Ciudad Perdida, con Comunidades y Cuerpos Naturales, con Ritos para embridar al tiempo, basada en el Fervor y La Domesticación.

Y la Ciudad Actual, con un tiempo que, liberado del Rito, es tanto más vertiginoso cuanto más carente de sentido, donde el absolutismo Técnico, agente ejecutor de la religión del Bienestar, ha destruido todas las comunidades naturales y lazos, y ha sustituido El Fervor y la Domesticación por el cálculo y el vínculo abstracto, puras relaciones de fuerza para hombres que habitan una casa sin significado, reducidos a individuos que son para sí mismos sólo seres fungibles, y por tanto, sólo hombres-masa.

La elegía por la Ciudad Perdida se realiza a Través de textos de Saint-Exupéry, que, quizá, debilitan el libro. La prosa de Gambra es bastante mejor que el siempre flojo y pseudo poético Exupéry, hombre más notable por su biografía que por su literatura.

En esto, no obstante, demuestra Gambra una enorme escrupulosidad, pues ya que toma los conceptos rectores de su diagnóstico de Exupéry, no se limita a citarlos sino que los presenta por extenso.

El gran personaje, el agente supremo de la destrucción sistemática de La Ciudad es "El Juglar de las Ideas", viejo personaje de nuestra tradición, desde los sofistas griegos hasta El Sobrino de Rameau o el Hegel de La Fenomenología del Espíritu (Cap. La Vanidad de la Cultura).

Aunque, personalmente, no puedo seguir al autor en el peso desmesurado que da a este espíritu o anti Daimon socrático en la disolución de la Ciudad Perdida, sí creo que acierta al analizar su papel en la disolución del Templo, en la disolución que experimenta la Iglesia Católica a a partir de los sesenta, última fase de un desmoronamiento secular ya.

Efectivamente, como expresa Cioran de forma insuperable, "una fe que admite otras, que no cree disponer del monopolio de la verdad, está condenada a la ruina, abandona el absoluto que la legitima para resignarse a no ser más que un fenómeno de civilización, un episodio, un accidente"(Cioran.Ensayo sobre el pensamiento reaccionario).

Pero, justo cuando esperábamos que Gambra "entrara en materia", nos abandona.

Su vaga alusión al Silencio de Dios, a la inescrutabilidad de los juicios divinos en la historia es pía, pero no es legítima, puesto que él mismo ha comenzado por atreverse a juzgar el tiempo, y no se trata más que de un Deus ex Machina retórico dicha invocación.

Porque, si es verdad - que lo es - que toda civilización nace de una visión religiosa, -incluida la religión Moderna, que simplemente ha establecido El paraíso futuro en el Tiempo, un tiempo infinito actual-, y si es cierto, que lo es, que la nuestra fue fundada por el Cristianismo, fundiendo Roma, Grecia y Los Germanos en su crisol, la cuestión es:

¿Por qué dicha visión religiosa, a la vez que un dinamismo inédito en el planeta, contenía en su misma esencia los elementos que engendraron su propia negación?

Porque reconocer la parálisis y decadencia del Cristianismo desde hace más de tres siglos es ya una banalidad, y podrían encontrarse explicaciones paralelas en otras grandes religiones-civilizaciones.

Pero lo específico-único, en relidad- de la religión-civilización cristiana es, precisamente, junto con el señorío total del tiempo, hasta el punto de que es La Civilización por antonomasia, haber producido, desde sí misma, su propia destrucción, creando en su mismo seno su contrafigura.

Y ése y no otro es el silencio de Dios. No es el Insensato, ni El Sofista, ni nigún sospechoso habitual el que ha producido ese movimiento.Es un movimiento interno, el gran enigma de dicha civilización.En todo caso, El Juglar de las Ideas, es nuestro Juglar, y ya vivía agazapado- nada agazapado, en realidad,- en las grandes controversias medievales.

Pero, en esa conversación, Gambra ya no nos acompaña, ni puede hacerlo, porque su propia concepción se lo impide.

Cree que la resistencia al cambio- junto con un voluntarista Fervor y Domesticación- basta para volver a casa, y no comprende que es en la mediación presente-pasado como se genera lo nuevo.

No parece ver que las formas concretas cuya inmovilización pretende, serían una intolerable innovación a los ojos de otro tradicionalista de, diagamos, el Siglo IV.

En definitiva, cuando por falta de vitalidad el pasado zozobra, es vano aferrarse a él. Y, sin duda, más vano aún es despreciarlo y empezar a girar en círculos "siempre hacia el futuro".

Es en la recreación, en la mediacion presente pasado dónde siempre se genera cada futuro, lo original, lo venido del origen hacia el mañana.

Y Gambra no pretende recrear, sino reeditar un pasado, por demás más imaginado e ideal que real histórico.

Y eso, en arte, se llama kitsch, y es un movimiento fracasado en su mismo origen.

17 comentarios:

Embajador en el Infierno dijo...

Dhavar- Muchas gracias por el comentario. Lo aprecio sinceramente aunque no esté muy de acuerdo. En los próximos dias te contestaré (necesito tiempo para reflexionar y entender- soy lento con estas cosas).

Feliz Año

Anónimo dijo...

Bueno, a ver si me cabe en un sólo comentario. Tu comentario al libro me ha gustado bastante. Es cierto que en Gambra, sobre todo en este libro, hay una especie de fatalismo ideológico sobre el -para él- imparable avance del proceso destructivo de todo cuanto confería sentido y dirección concretas a la existencia humana. A este proceso destructivo imparable causado por el sofismo del “Juglar de las Ideas” (una caracterización como otra cualquiera del principio nihilista), Gambra no opone un remedio o antibiótico eficaz, sino que simplemente, como dices, se refugia en la recreación de las virtudes de una comunidad humana situada "in illo tempore", ideal en la que toda la actividad social y política tenían sentido. Pero se queda ahí y no da ninguna receta para combatir a la sofística disolvente en el presente, como si ya no tuviese esperanza en la regeneración del mundo moderno.

Para mí, lo más positivo de este libro, su mejor aportación es, lo que son las cosas, precisamente aquella parte que en tu comentario consideras que "debilita" el libro. Aparte de la contraposición entre Tiempo Externo, o tiempo lejano, extraño a la comunidad humana con sentido (la Historia o Cronología Histórica Universal que todos aprendemos en los manuales) y Tiempo Interno o tiempo propio y distinto para cada comunidad humana, en el que la vida cotidiana cobra sentido para cada uno de nosotros, yo creo que el apoyo de Gambra en Saint-Exùpery y su rescate de los conceptos de "Domesticación" y “Rito”, como proceso por el que el hombre intenta “atrapar” el tiempo que percibe como algo que se le escapa para “humanizar” y “dotar de sentido” su existencia es muy positivo.

En mi opinión Gambra da un diagnóstico certero de lo que le pasa al hombre moderno, cuál es la enfermedad que le aqueja en nuestros días. Eso que otros no saben precisar, o necesitan explicar con largos y complicados circunloquios filosóficos, Gambra lo dice en muy poco espacio, definiendo además una cualidad esencial del hombre que caracteriza como esencial al ser humano: la existencia humana se define y cobra “sentido” por sus vínculos con el espacio, el tiempo y la comunidad humana en la que vive. Unos vínculos, que en su estructura fundamental, él no puede inventarse, sino que le vienen dados: la patria, la familia, la religión, el trabajo. Aquí entra el concepto de “Domesticación” de Saint Exùpery: “- Sois hermosas, pero estáis vacías - insistió -. No se puede morir por vosotras. Seguro que un caminante cualquiera os creería igual a mi rosa, pero ella es más importante que todas vosotras; porque yo la he regado; porque la protegí contra el frío ... porque la resguardé contra el viento ... Porque he escuchado sus lamentos ... Porque es mi rosa.”. Un poco antes, el Principito explica que no es él quien ha escogido a su rosa, sino que es la rosa quien le ha escogido a él: “Hay una flor...creo que me ha domesticado...”. El aparentemente inocente diálogo, en el que el Zorro explica al Principito también los conceptos de “Rito” y “lazos” puede verse aquí: http://siriusyami.spaces.live.com/blog/cns!584F3AFC0F184D44!271.entry

Estos vínculos fundamentales para la existencia humana son los que son objeto de las violentas arremetidas que vemos a diario por parte de poderes interesados en hacer del hombre un ser individual e individualista, ocupado en responder eficientemente a los reclamos publicitarios y las exigencias de su profesión/esclavitud, competitivo con el prójimo y al mismo tiempo ignorante de él. Es una guerra de vínculos, en la que los medios de comunicación son los cauces predilectos por el enemigo, entre las inclinaciones naturales del corazón del hombre, que tiende a apegarse a las realidades de su entorno (religión, familia, patria) que dotan a su existencia de sentido, y las fuerzas que pretenden distraerle de estas realidades y concentrar su atención al servicio de una concepción de la existencia en la que el único vínculo válido sea el del racionalismo económico/totalitario en el que los poderosos basan sus balances y sus cuentas macroeconómicas. Los ataques gubernamentales a la familia de los últimos años, desde la Ley del Divorcio de 1981, y la del aborto, que es directamente genocida, a la Religión, con la asfixia económica de la Iglesia Católica desde los acuerdos de financiación de los años 80 y la subvención pública de libros y obras de teatro blasfemos, y a la patria, con la denostación sistemática del pasado patrio ante los niños en la escuela y la promoción y subvención de los nacionalismos periféricos se enmarcan en esta guerra de vínculos. Las primeras escaramuzas de esta guerra, a mi modo de ver, ya se iniciaron precisamente cuando la ley de desvinculación de los “vínculos” y mayorazgos, en el s. XIX, por la cual el patrimonio familiar, protegido contra enajenaciones de generación en generación, pasaba a formar parte del mercado, y la ley de desamortización, por lo que se hacía lo mismo con la Iglesia. Y ahora el asalto a los vínculos más esenciales de la persona humana es objeto de un ataque total.

Es muy cierto, por otra parte, lo que dices de que el éxito de la existencia humana está en la recreación, no en la reedición. Ese es precisamente el concepto de Tradición, también presente en la obra de Gambra: un conjunto de saberes vivos y actitudes vitales esenciales que se transmiten a la siguiente generación para que pueda vivir en plenitud, y no un libro apolillado y desencuadernado que pudo haber sido glorioso, pero que ya no sirve para nada. Y es verdad también que Gambra parece mostrar en esta obra un apego formalista por un pasado ideal, pero hay que tener en cuenta que la época en la que está escrito el libro es la del triunfo de un nihilismo radical (mayo del 68, “el segundo Iluminismo”, según lo ha caracterizado Su Santidad Benedicto XVI en julio, en un importante discurso a los sacerdotes de la diócesis de Aosta), una rebeldía contra todo vínculo sin más motivación que el hecho de rebelarse. Digamos que en el 68 la rebelión nihilista entraba en triunfo en la Ciudad con la aquiescencia de los guardianes, y Gambra probablemente no veía entonces otra escapatoria que el refugio en esa evocación de la Ciudad ideal esperando el cataclismo final. Ahora parte de la población de esa Ciudad se ha puesto alerta, ha empezado a armarse, y empieza a desatarse una guerra urbana que merece ser peleada, aunque sea entre las ruinas de la antigua Ciudad. La Ciudad nueva que tenga que ser construída lo será con otros edificios y otras calles, y probablemente vivirá de otra actividad, pero la Ciudad tiene que estar en el mismo lugar y sus cimientos tienen que ser los suyos.

Una cosa que también quería comentar es tu afirmación de que es la misma civilización cristiana y el Cristianismo quien ha producido su propia autodestrucción desde dentro al haber creado en su mismo seno su contrafigura. Yo distinguiría aquí entre “Cristianismo” y “civilización cristiana”. El Cristianismo ni está destruído ni se va a autodestruir. Las puertas del infierno pueden plantar sus reales ante la muralla santa, e incluso pueden tomar momentáneamente la plaza, pero no la conquistarán.

Entiendo que tu referencia a que la civilización cristiana creó en su mismo seno su propio germen de destrucción contiene parte de verdad. Es verdad que los resultados autodestructivos actuales de la civilización cristiana se hallan ya en los grandes conflictos medievales entre Papado e Imperio y en las enconadas controversias filosóficas de la época, pero ese principio destructivo no es ningún producto inevitable que se desprenda de la propia naturaleza de esa civilización cristiana. Es más bien el resultado de una relajación, de una falta de convicción en la propia vocación, una desbandada, una falta de Fe, en definitiva, por la que se da por perdido por anticipado todo el legado de esa Civilización por antonomasia, según tu propia expresión. La Historia (con mayúsculas como Tiempo Externo y en minúsculas como Tiempo Interno, pues una de las novedades del Cristianismo fue precisamente el de poner en relación ambos tiempos), es una lucha contínua entre un principio bueno y otro malo que se desarrolla en el corazón del hombre. Cuando la lucha decae es porque uno de los dos contendientes va quedando victorioso. Pero sabemos que el que no para de pelear nunca es el Malo, luego ¿qué es lo que pasa hoy día y viene pasando desde hace tres o cuatro siglos? Pues que la cada vez mayor calma es señal de que los buenos están dejando progresivamente de pelear. En los años en los que Gambra escribió el libro probablemente la resignación de los buenos era mucho mayor que hoy día. La cuestión es saber en qué momento de la pelea estamos y en qué lugar del campo de batalla nos encontramos. Volver a tomar la espada o seguir contemplando el espectáculo desde fuera con fatalismo es la decisión que nos corresponde a nosotros.

Saludos,
Javier

Dhavar y punto dijo...

Javier:

En primer lugar, te agradezco tu más que cuidadoso comentario.

Tienes, efectivamente toda la razón en señalar que los conceptos de Exupéry son la clave del discurso de Gambra.Yo también lo señalo.Pero ahí, al llamarlo "débil",me he dejado llevar por cuestiones de estilo, y el de Exupéry nunca me ha gustado, y sentí que el discurso fuerte y lógico de Gambra podía perderse atrapado en la prosa poética de Exupéry.Tu corrección es muy justa.

A mí también me ha dado que pensar la fecha de escritura del libro, y creo que a Gambra le influye bastante, pero el texto es el que es.La verdad es que nadie podía ni siquiera ver de lejos las cosas que han venido después:Fin del Bloque Comunista, Ascenso del Islam-mejor dicho, alianza de los corruptos guardianes europeos con el totalitarismo islamista,- explosiones Nacionalistas en Europa, la expansión irresistible del archipiélago New Age,etc.

Respecto a la autonegación, es una idea oscura que me ronda hace tiempo, basada en un hecho espectacular:Es la única religión que, en el seno de su propia civilización, ha producido "la muerte de Dios", por abreviar.Nada parecido existe en el Hinduismo, Islam, etc.
Y no creo que se explique por la relajación.Precisamente, cuando fue fuerte,el cristianismo producía herejes, sectas, Santos,etc..
Precisamente porque era una cosa viva, había lucha.El creyente de entonces mordía continuamente a Dios, como se muerde una moneda para comprobarla.
Estoy con Chesterton, que afirmaba que Dios prefería a los ateos que le combatían ardientemente a los creyentes que le daban por supuesto.
En fin, como digo, es un enigma, pero un enigma sobre el que, sorprendentemente, se medita poco y se escribe menos.
Jung señala que el cristianismo, de pronto, dejó de rumiar y recrear su mito fundacional, y empezó la esclerosis.Precisamente en la misma época que, tras la polémica Jansenista y Port Royal, se extingue la vía mística - su presencia y su importancia como eje rector para la mayoría-,para no volver a renacer, vía que han conservado otras religiones.
No pretendo tener la clave- es más, me desconcierta totalmente-, pero si fue por relajo, entonces, porqué y cómo se produjo ese relajo?

En todo caso, ha sido un placer charlar contigo.

Anónimo dijo...

Bueno, sin pretender explayarme mucho ahora porque no tengo tiempo, simplemente decir que la explicación a ese germen de autodestrucción que parece portar el Cristianismo en sí mismo y que no se da en otras religiones nos haría entrar en el problema teológico del Anticristo. Es un principio actuante desde la misma Venida de Cristo al Mundo, y que sólo será vencido cuando el Señor vuelva y lo derrote "con el soplo de su boca". Es lo que Juan ya decía en sus cartas de hay muchos "anticristos" actuando entre nosotros.
El Príncipe de este Mundo se ensaña con el Cristianismo y deja en paz a las demás grandes religiones (bueno, esto es relativo, también han tenido sus líos) porque es la única que introduce el concepto de Salvación del género humano.

El enemigo del hombre sabe Quién es su Enemigo.

Javier.

Dhavar y punto dijo...

Javier:

Supongo que eres consciente de que recurrir de ese modo al Anticristo es clausurar el asunto.(También para tí mismo).
Y, de todas formas, si lo hace el Anticristo, sigue pudiéndose preguntar ¿cómo lo hace? y, más modestamente, seguir reflexionando sobre las causas segundas.
Una figura mistérica, un misterio, no es un muro, sino una matriz, una puerta.
De otro modo caemos de nuevo en el Deus ex-machina, o en las respuestas de abuela."El sol sale por la mañana porque así lo ha dispuesto Dios"

Fonseca dijo...

Totalmente de acuerdo en lo que dices de Saint-Exupery. Yo añadiría que "El principito" es más ñoño que Antonio y Carmen Durcal interpretando "Sopa de Amor".


Fonseca

Embajador en el Infierno dijo...

Un amigo que está siguiendo el debate pero que no se aclara con la forma de poner comentarios me pide que ponga lo siguiente:

Chapó a todos vuestros comentarios. Se han clarificado muchas cuestiones.

En relación a porqué la civilización cristiana parece llevar implícitos los gérmenes de su propia destrucción. --Ando con poco tiempo "interno" (son varias las servidumbres a las que la modernidad, de momento, me somete) así que daré unas breves e ignorantes pinceladas.

El benedictino Stanley L. Jaki habla de la religión cristiana como de la religión de la razón, del Logos. El Dios cristiano es un ser, el Ser, racional por antonomasia, que ha conferido al hombre la capacidad de descubir y conocer la verdad, precisamente a través del uso de su propia razón. Por otro lado, el cristianismo produce un desencantamiento del mundo que hace al hombre observar a la creación como una, digamos, "cosa" que puede investigar, escrutar y someter, y no como una emanación panteísta de la divinidad, o como la divinidad misma, a la cual reverenciar.

Jaki da más argumentos, pero todos apuntan a que el catolicismo permite el florecimiento de la filosofía, la ciencia y los demás saberes racionales. En el libro "Como la Iglesia construyó la civilización occidental", de Thomas Woods, se hace un interesante resumen de las tesis de Jaki y de porqué motivos él considera que las otras grandes civilizaciones eran incapaces de engendrar este tipo de conocimiento.

¿Y de donde salen los gérmenes de la destrucción? Primero, del Anticristo, sin duda. Satanás es el padre de la mentira, homicida desde el principio. Pero las causas segundas, creo, podemos destectarlas en un descentramiento de esta razón que se desvincula de su libertadora, que ha sido la Fe cristiana. El Señor es "el cordero inmolado desde la fundación del mundo", del que, en tremenda imagen, nos habla el Apocalipsis. Dios, con su revelación, nos libera, pero, al mismo tiempo, permaneces humillado "desde la fundación del mundo" al crear a ser libres (igual aquí esta la clave del silencio de Dios), que pueden perfectamente negarle y subertirse contra todo, incluso contra ellos mismos.

El nominalismo del Medioevo podrían ser, creo, el 1º momento en que esta destructiva bola de nieve de la razón instrumental hecha a rodar. Desde entonces, la civilización cristiana ha mutado progresivamente hacia la civilización faustica en la que hoy malvivimos.

Históricamente, el caso es que el intelecto ha dejado de ser la herramienta con la que el hombre conoce la Verdad y ha pasado a ser una "razón instrumental", una técnica con la que manipular a los seres y a las cosas, pero que renuncia a la búsqueda de las verdades y valores últimos. Max Horkheimer, a pesar de que era de los malos (la Escuela de Franckfurt ¡Puagh!), ha escrito cosas interesantes sobre este punto.

Decía el Buda que, pensando, ser puede oxidar hasta al oro. Pero no me gustaría finalizar mi apunte con las palabras de un idólatra pagano. La solución, no solo a la cuita que hoy nos ocupa, sino a todas las posibles cuitas, yo, queridos amigos, después de mucho cavilar, la he hallado en aquella exhortación que, desde el S. XIX, todavía nos lanzan los sabios y bravos españoles de entonces a los melifluos españoles de la hora presente. Dice así: Dios nos libre del nefando vicio de leer y de la horrible costumbre de pensar.

Anónimo dijo...

¿Cerrar el asunto? Afirmar que la acción del Anticristo es la responsable del espíritu destructivo en la civilización cristiana en los últimos siglos no es cerrar nada. En todo caso podría ser cerrar el espíritu de la eterna interrogación, pero desde luego no es cerrar el camino a la acción por nuestra parte. Al contrario, esa explicación es el camino a la acción. A la acción contra el "Homicida desde el principio y Príncipe de la Mentira".

Con respecto al "cómo" lo hace, podemos saber cómo actúa cuando consigue introducir la herejía, el engaño o la fascinación por los totalitarismos en los hombres, cuando consigue persuadir a las gentes de que no hay ningún derecho por encima del omnímodo derecho individual a elegir, cuando convence a los hombres que el desenfrenado progreso técnico sin límites nos llevará al mejor de los mundos, cuando ha persuadido a la mayoría de que la vida consiste en ganar dinero y pasárselo bien, sin que importe mucho matar al niño fruto de tus placeres si te estorba en tus planes. En resumen, cuando consigue desvincular a Dios del hombre, con lo que volvemos al quid del libro de Gambra y la trascendental "guerra de los vínculos".

Lo que no podemos es preveer cómo va a actuar, porque no nos es dado saberlo. Ni siquiera San Juan en el Apocalipsis nos dice qué va a hacer (aunque del estudio de los comentaristas al Apocalipsis se pueden entresacar algunas cosas). Sólo nos dice que de hecho, actúa, y de forma misteriosa (extraña para los no iniciados). Nuestra misión no es la de preveer los movimientos del Enemigo, sino la de ser soldados, en una guerra que sabemos que está ganada, aunque parezca lo contrario.

Precisamente hace poco en el FSTM se nos remitía a un artículo en el que el Dr. Peter Kreeft explicaba la naturaleza de esta guerra a muerte:

http://aspa.mforos.com/670103/7129659-aficiones-literarias-recomendaciones-etc-del-fstm-2/#61288862

Con respecto al comentario de Fonseca, "El Principito" será ñoño y todo lo que quieras, pero con ñoñería y todo expresa en los pasajes del Príncipe y la Rosa y el Zorro conceptos no muy trabajados y que se encuentran en lo profundo de la existencia humana: los "vínculos", la "domesticación", el "rito".

Javier.

Dhavar y punto dijo...

Anónimo:

Ahora no ando bien de tiempo, te contestaré más adelante por extenso.Simplemente te señalo que me das la razón al decir que cierras el debate pero no cierras la acción.
Ahora bien ¿En qué consiste esa acción sino en debatir, ganar las mentes? ( por ejemplo de ex-creyentes como yo)
Los otros aspectos de la acción,esto es, la perfección interior, la ascesis, la oración, el ejemplo vital, creo que escapan de este marco virtual y de palabras.

Embajador:
Muy interesante tu viaje.Comienza por reconocer cómo el cristianismo ha liberado y fecundado a la razón, dándole una dignidad y potencia desconocidas y haciéndola madre de la mejor Civilización y acaba por pedir que se le parta el cuello a esa zorra,(Dándole un buen "Misterazo"en la nuca) también en nombre del Cristianismo.
Es, sin duda, otra clave histórica del fenómeno que analizamos.

Anónimo dijo...

No sabía que eras ex-creyente. Ahora te sitúo mejor. La acción, más que la de ganar mentes, es la de ganar almas. Esa es la guerra. Y desde luego no me refería con esa "acción" a la acción dentro de un blog, sino fuera de él.

Las almas se ganan con la ascesis, la oración, la palabra y la Palabra, el razonamiento eficaz, la proclamación de la Fe, y esos aspectos entran de lleno

En ningún sitio dice Jesucristo que hay que ganar mentes y sí que hay que predicar para convertir almas.

La guerra de los vínculos a que me refiero es una guerra cuyos proyectiles son muy reales y concretos y se dirigen al corazón del hombre (aunque también a las mentes): idolatría del éxito y el dinero, sensualidad, estimulación constante de instintos primarios, excitación de irracionales sentimientos de odio hacia la Iglesia. Estos proyectiles están diseñados para que hagan su efecto de una forma muy "racional", para que el hombre deje de reconocerse como un ser dependiente (de Dios, de la familia, de su patria y de su entorno), pero su aparente victoria sobre el campo del mundo es un misterio que no podemos explicar desde nuestra finitud subjetiva.

El resumen de todo esto es que no hay ninguna ley histórica o elemento intrínseco al Cristianismo entendido como ideología que explique su progresiva retirada de acuerdo con un sistema teórico o filosófico que permite prever su acción, sino que hay una acción "misteriosa" en el mundo del Enemigo que es impedida por el "Kátejon" (el Obstáculo, como lo llama San Pablo), y que cuando este Kátejon fuera removido, el Hombre de Iniquidad se manifestaría en toda su amplitud. Los Padres interpretaron el "Kátejon" como la autoridad imperial (la autoridad civil de aquél tiempo), que en nuestros días ha sido totalmente removida y sus titulares han abandonado el cetro en manos del Enemigo desde hace tiempo.

Sobre la razón y el P. Jaki, Embajador sabe que yo no estoy demasiado de acuerdo con su enfoque.

Porque es cierto que en el seno del Cristianismo se produjo una explosión de la Ciencia en el s. XIII, pero no es menos cierto que una buena parte de esos entusiastas filósofos fueron condenados.

La Razón no es la madre de ninguna "mejor Civilización". La Civilización europea comenzó, sobrevivió y se mantiene gracias a los réditos de la Fe de los Monjes y de los Cruzados, no de ninguna "Razón". Y la Iglesia, que yo sepa, no quiere dar ningún "misterazo" a la Razón. En todo caso, al racionalismo, que es muy distinto.

Saludos, Javier

Dhavar y punto dijo...

Anónimo:

Sin duda, los monjes y muchos cruzados tuvieron fe.Pero no fue la fe, sino la Inteligencia,la que hizo las Catedrales y la Summa Theologica,La recepción del Derecho Romano,el Arte la Navegación etc.

Y, ya que he citado a Santo Tomás, toda su obra es la antítesis de la posición que sostienes.

Crees ser un católico cabal, pero tu hiperfideísmo - fue una suerte que Santo Tomás no pensara que Aristóteles o Averroes estaban condenados y así poder pasar de largo ante ellos- ,tiene bastante poco de la gran tradición del pensamiento católico.

A la Fe, lo que es de la Fe, y a la Inteligencia -empezando por la Inteligencia, precisamente,del Misterio- lo que es de la Inteligencia.

Ante un crimen,(un hombre mata a hachazos a su esposa, por ejemplo) tú puedes responder:"Ha sido el Maligno".Bien, pero cómo?
Y tu respondes:"Con sus malas artes, es el Padre de la Mentira,etc".

Bien, pero por qué y cómo exactamente lo hizo?

La rebelión de la Razon no se cura con el hiperfideísmo.

Y, si algo necesita el momento presente es una rehabilitación en toda regla del don por el cual, precisamente, se supone que somos imagen de Dios.Los misterios de la fe no son a-racionales, sino, si se quiere, ultra racionales.

Y hace más honor a Dios quién se esfuerza por penetrarlos y reflexionar sobre ellos -para eso se han revelado, se supone- que quién pasa ante ellos como ante una señal de prohibido, -eso sí, santiguándose - ,limitándose a enunciar una y otra vez su denominación formal , y además utilizando ésta, ilícitamente, para también prohibir el paso a la razón en su propia casa.

Flaco favor a la Fe y a la Razón.

Anónimo dijo...

Creo que no me he explicado bien: la inteligencia, más que la Razón (con mayúsculas) construyó las Catedrales y la Summa Teológica, y todo lo que quieras. Pero, aparte de que la fuerza animadora era la Fe (puesto que la Razón a la que te refieres también construyó los artificios jurídicos y filosóficos en los que se basa la destrucción de la Cristiandad: Bodino, Puffendorf, etc.), nada de eso habría sobrevivido de no haber sido si no hubiera habido monjes que hubieran vivido dentro de los magníficos y "racionales" claustros cluniacenses o caballeros que se hubieran jugado la perilla por salvar todo eso. A eso es a lo que me refiero. Estamos a salvo en el S. XXI gracias a ellos.

Santo Tomás, no es que no lo pensara, es que SABÍA que ciertas cosas de Aristóteles eran incompatibles con la Revelación (y su absurdez, como la eternidad del mundo, fueron quedando progresivamente de manifiesto, aunque todavía en el S. XIX un tal Laplace seguía sosteniendo que eso era cierto), y como tal fueron condenadas. No Aristóteles en su conjunto, sino algunas cosas de él.

La teoría de las dos verdades de Averroes es totalmente contraria al Cristianismo y a la Razón y fue lo que impidió que en el Islam no se produjera ninguna explosión científica como en la Cristiandad medieval.

La Fe alumbra la Inteligencia y la Razón, no son compartimentos estancos.

Lo que no acabo de comprender es en qué consiste tu pregunta de cómo produjo el principio Malo el declive de la Cristiandad. Porque o deduzco de tu pregunta que entiendes a la Cristiandad como algo periclitado y que ya no existe (cosa que, aunque ahora sólo haya ruinas, no es del todo cierta), y por tanto, digna sólo de estudio como los fósiles del Pleistoceno, o pretendes hallar alguna ley que prediga el comportamiento del principio Malo.

Cuándo preguntas ¿por qué?, ¿cómo?, ¿qué respuesta quieres obtener? ¿En el campo filosófico, en el político, en el histórico, en el científico, en el teológico, en el económico, en el literario? Es que no hay una respuesta unívoca que pueda expresarme bajo la forma de una ley general.

Y por cierto, ni soy hiperfideísta, sino que simplemente tengo Fe, ni la Razón se le ha rebelado a nadie. Lo que se ha rebelado precisamente es la Razón que no quiere saber de Dios, es decir de su Creador, también llamada Sinrazón (Léase la encíclica "Fides et Ratio" de Juan Pablo II, por poner un ejemplo cercano).

Saludos,
Javier.

Dhavar y punto dijo...

Javier:

Respuesta histórica.Qué pasó y cómo y por qué.Simplemente.Y yo no la tengo.
Pero observo que sólo ha pasado en nuestra civilización.Por eso me parece que esa reflexión puede ser enormemente iluminadora.Nada más.

Repito, un placer charlar contigo

Saludos

Anónimo dijo...

Ah, vale. Pues si es una respuesta de tipo histórico lo que buscas, trataré de dártela, aunque lógicamente todo lo que se pueda hablar en un blog es necesariamente muy esquemático e inevitablemente incompleto, dadas las toneladas de tinta que se han vertido al respecto. En esto, como en muchas cosas, no hay respuesta unánime. Te diré que si tomamos, por ejemplo, el Libro de la Revelación como guía (podríamos tomar otro, como la Historia de Paulo Orosio, o podríamos tomar a Hegel, o alguna otra de las monumentales "Filosofías de la Historia" decimonónicas), en este libro se nos narra que desde el mismo momento en que Cristo vino al mundo hay una lucha entre el "Príncipe de este mundo", que se sabe derrotado, o sea, el principio Malo, y Cristo, el Rey de Reyes. Se nos dice en este libro que "(Ap. 20:1) Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. {2} Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; {3} y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años;" (Ap., 20, 1-2). O sea, hay una parte en la Historia de la Salvación en que Satanás -o principio Malo- estuvo encadenado, aunque seguía dando la lata. Estos mil años no son literales (aunque pudiera ser, este debate sí que no está cerrado). Significan un período largo de tiempo.

Y luego nos dice:

"Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,{8} y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. {9} Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego de cielo, y los consumió." (Ap, 20, 7-9).

A mí me parece que estamos en esta segunda época en que "Satanás ha sido suelto de su prisión" y sale "a engañar a las naciones".

Ahora, hasta aquí lo que nos cuenta el Libro del Apocalipsis. Lo que yo quería decir en los posts anteriores es que si no se nos cuenta nada más, ni con más detalle, es que no nos es imprescindible. Lo que sí sabemos es que desde el principio, el Apóstol Juan ya dejó a la Iglesia la revelación de que esto no iba a ser un mar de tranquilidad y que las naciones sufrirían engaños y serían arrastradas a las guerras por parte del Malo.

Ahora, el descenso a los detalles concretos de cuándo fue suelto Satanás exactamente, en dónde se empiezan a ver sus acciones, a través de qué personas y qué doctrinas es totalmente opinable. No hay nada sentado de forma absoluta más allá de lo que sabemos por el Libro de la Revelación. En mi opinión, Satanás ya estaba haciendo su obra cuando los conflictos teológicos entre Roma y Constantinopla en los s. VI a X. Lo poco que sabemos de esa época es por la documentación que conserva la Santa Sede. El cisma de 1054 es un síntoma de la actividad del Malo. Otro síntoma claro es el conflicto de las investiduras entre Papado e Imperio y ahí hay muchísimo que hablar. Esta época es de grandes santos (San Luis, San Fernando de Castilla, Santa Isabel de Hungría), y de Cruzadas, pero también de grandes enemigos de la Iglesia (Felipe el Hermoso de Francia, Federico II Hohenstaufen, al que el Papa llamó "anticristo"). Las obsesiones de dominio sobre la Iglesia del Emperador para mí fueron un claro instrumento del Malo para comenzar a introducir el germen de la autodestrucción de la Cristiandad. El juego de alianzas a favor y en contra del Emperador polarizó a Europa por momentos. En el campo filosófico, el s. XIII fue el del terremoto tras la recepción de Aristóteles y Averroes. Aquí los de la Escuela de Oxford, Con Ockham sobre todo, también jugaron su papel.

El Malo es siempre muy sutil, pero yo creo su propósito se puede reducir, volviendo al hilo del comentario a "El silencio de Dios" a destruir los vínculos. En el caso de la Filosofía (en el s. XIII "Filosofía" abarcaba todas esas disciplinas que no eran "Teología"), el proceso es aparentemente piadoso incluso. Aparte de yo no domino el tema y es imposible explorarlo todo desde este blog. Pero veamos: Toda la Cristiandad redescubrió con admiración a Aristóteles. Pero era claro que algunas exposiciones de Aristóteles eran incompatibles con lo que se sabía por la Revelación: Aristóteles decía que el mundo era eterno, o que los objetos no podían moverse en el vacío (sin embargo, para Dios no hay nada imposible), y otra serie de cosas. Como el sistema de Aristóteles es cerrado, tiene una fuerte coherencia interna, surge un monje llamado Guillermo de Ockham, y para "salvar la Revelación", decide rechazar totalmente a Aristóteles y dice: "Para Dios no hay nada imposible. Luego Dios puede hacer que los fenómenos que nosotros observamos como causas y efectos sean ilusiones creadas por Él. Luego no podemos fiarnos para aprehender la realidad ni siquiera de nuestros sentidos". Este principio básico ockhamista inaugura una corriente que en Europa conduce directamente al Racionalismo y al escepticismo filosófico, que tanto juego da en nuestros días. Pero el punto de partida se disfraza de buenos propósitos. En realidad es muchísimo más complejo, pero el blog da para lo que da.

¿Qué es lo que rompe el escepticismo de raíz ockhamista? El vínculo del hombre con el mundo, y en última instancia, con Dios. Es lo que vienen haciendo el Racionalismo y el Idealismo filosóficos desde hace tiempo.

Por eso creo que el libro de Gambra, al rescatar la realidad del hombre como ser vinculado, ofrece una herramienta muy válida para analizar este proceso.

Javier.

Dhavar y punto dijo...

Javier:

Tu exposición ha sido muy brillante.No lo digo con ironía, sino en serio.
Quizá mi pregunta no tiene respuesta, es decir, no es posible ir de A a B, etc., reconstruyendo un proceso tan complejo.

Pero, al menos para mí, un proceso que es único en todas las religiones-civilizaciones que han existido no se explica, sino simplemente "se pide su principio" diciendo que es por la actividad del Malo,tal como representan los libros revelados, y que como es la Religión Verdadera, El Maligno se de dica a ella de modo preferente.
Una vez leí, creo que en la biografía de Santo Tomás de Chesterton - lo recuerdo mal, es muy posible que haya trabucado datos, pero la impresión y la imagen siguen muy vivas- cómo Aquino murió "tiritando", llegando a ver con pavor y sin poder hacer ya nada la doctrina de la doble verdad y otras que surgían a su alrededor.
Esas líneas son las que me gustaría atrapar.
Creo que, efectivamente, el cristianismo, no sólo en sus principios teológicos, sino en muchas de sus instituciones como civilización, es sin duda lo mejor que ha dado el planeta.Pero no estoy vinculado por la Fe en sentido estricto, como te comenté.Y si veo con claridad que el germen y fundamento de cualquier cultura, hasta la fecha, es una visión religiosa, que se va agotando,y o bien cristaliza en formas inmóviles y sólo vivas en apariencia -hinduismo, taoísmo, islamismo,etc.-o genera su contrafigura, como es el caso del cristianismo.

Anónimo dijo...

Tu pregunta no es que no tenga respuesta, sino que más bien tiene cien mil respuestas irreductibles a una ley histórica que nos permita verificar o predecir la acción del principio Malo, pero no tiene una respuesta unívoca, como en una ciencia exacta. Por supuesto, en todas ellas hay una petición de principio, que viene dada por lo que sabemos por la Revelación.

Bueno, ha sido un placer charlar contigo y descubrir tu blog, naturalmente.

Saludos,
Javier.

Dhavar y punto dijo...

Javier:

Lo mismo digo.Sé bienvenido.

Saludos,

Dhavar